Bielorrusia y el poder soviético (1917-1939) – 2ª parte

II.LA LIBERACIÓN, VERANO DE 1920.

Fronteras en diciembre de 1919. Nota: la línea negra hace referencia a las fronteras definitivas de entreguerras. Fuente: Wikipedia.

Józef Piłsudski (1867-1935), jefe de estado polaco, pasa revista a sus soldados en el Minsk ocupado. Fuente: Wikipedia.

Tras el triunfo del Ejército Rojo en el frente Este y el Sur ante las tropas blancas e internacionales, el gobierno soviético pudo respirar. Las ofensivas del Ejército Rojo se centraron en la defensa contra Polonia y en marzo de 1920 se liberaron numerosos territorios, aunque finalmente los polacos consiguieron detener la ofensiva.

Las autoridades soviéticas prepararon un nuevo golpe en la dirección Minsk-Bialistok- Varsovia. La ofensiva comenzó el 14 de mayo, pero volvió a fracasar  en sus objetivos, aunque aseguró algunos territorios en torno a Lepel. El fracaso llevó a las autoridades soviéticas a aumentar sus esfuerzos en el frente bielorruso. Además, el 12 de junio de 1920 se firmó la paz con la Lituania burguesa (en Kaunas, ya que Vilno, considerada capital por los lituanos había sido ocupada por los polacos), lo que permitió concentrar todavía más los esfuerzos en Polonia. El acuerdo de paz incluía la entrega a Lituania de Vilno y de otros territorios que los bielorrusos consideraban suyos, y que todavía estaba en manos polacas. La nueva ofensiva, con casi 170 mil hombres, iniciada en julio de 1920, fue un éxito y se recuperaron numerosos territorios. Minsk fue liberado el 11 de julio, el 14 Vilno, el 19 Grodno. En agosto de 1920 todo el territ,orio bielorruso estaba en manos soviéticas y la guerra se trasladó entonces al territorio polaco, lo que dio una nueva dimensión a los acontecimientos, ya que la guerra defensiva pasa a ser una ofensiva para extender la revolución internacional. Tujachevski, uno de los estrategas bolcheviques más destacados, habló incluso de no parar hasta Berlín. Sin embargo los obreros polacos no se rebelaron contra su gobierno, sino que lo apoyan en la defensa. Además Polonia recibió importante ayuda de los países occidentales, especialmente de Francia, que trabajaban para arrasar el país soviético y no podían permitir que la influencia comunista se extendiera.

Fronteras en junio de 1920. Fuente: wikipedia.

Fronteras en agosto de 1920. Puede verse el gran avance soviético, el Ejército Rojo casi llega a Varsovia. Fuente: Wikipedia.

Mientras tanto, en las zonas liberadas de Bielorrusia se creó un gobierno provisional revolucionario, en el que destacaban bolcheviques como A. Cherviakov, V. Knorin, I. Adamovich, I. Klishevski, V. Ignatovski o A. Vainshtein. El 31 de julio de 1920 se proclamó la RSS de Bielorrusia, independiente y sobre bases socialistas.  Hasta la convocatoria de un Congreso Panbielorruso de Soviet, el poder lo ejerció el Comité Militar Revolucionario. El proceso fue apoyado por el Partido Comunista de Litbel, el CC de los sindicatos de Minsk y de la gubernia de Minsk y el CC del partido Bund.

La guerra continuó, aunque las partes están cada vez más agotadas. La ofensiva soviética llegó a las puertas de Varsovia, pero allí, el ejército de Tujachevski fue derrotado y tuvo que retroceder. El 12 de octubre se firmó un acuerdo preliminar de paz (en Riga, entre representantes de la Rusia Soviética, la RSS de Ucrania y Polonia, los intereses bielorrusos los representaba la parte rusa), pero las tropas polacas continuaron su avance.   De nuevo se reiniciaron las negociaciones de paz. El jefe del estado polaco, Józef Pilsudski siguió con sus intentos de ocupar Bielorrusia y el ejército de Bulak-Bulajovich inició una ofensiva en Mozyr, sin embargo fracasó y los bolcheviques detuvieron el avance.

Mijail Tujachevski (1893-1937), líder militar soviético. Fuente: wikipedia.

Soldados polacos muestran banderas y estandartes bolcheviques capturados tras la batalla de Varsovia. 1920. Fuente: wikipedia.

El 13-17 de diciembre de 1920 pudo celebrarse por fin, en Minsk, el Congreso Panbielorruso de Soviet, que fue dominado por los comunistas (155 delegados de un total de 218).

Ante la inminente firma de la paz y la retirada polaca de la guerra, la Rada Bielorrusa, sita en Varsovia creó una unidad para luchar contra el ejército Rojo en la zona de Slutsk, que abandonaron los polacos e iba a caer en manos soviéticas. Se creó una Rada o Consejo de Slutsk para oponerse a la entrada de tropas soviéticas y organizar alguna forma de resistencia. Sin embargo no pudieron hacer nada para detener al Ejército Rojo y se retiran hacia Occidente, entregándose a los polacos.

Finalmente el 18 de marzo de 1921 se firmó el acuerdo de paz definitivo entre las autoridades soviéticas y Polonia. Es la denominada paz de Riga.  La parte occidental de Bielorrusia (Brest y Grodno, así como la región occidental de Minsk y Vítebsk) quedó en manos de Polonia. Se trataba de un territorio de 112 mil km2 con 4 millones de habitantes, la mayoría de ellos bielorrusos, aunque había importantes minorías lituanas, polacas y judías en él. Supuso la partición de Bielorrusia. Presionados por la desastrosa situación del país en ruinas, las autoridades soviéticas decidieron aceptar un acuerdo injusto, parece ser que solo Bujarin votó en contra, cuando se discutió la paz en los órganos de dirección soviéticos. La Bielorrusia Soviética quedó reducida a un territorio de menos de 60 mil km2 con 1,6 millones de habitantes (las antiguas provincias de la gubernia de Minsk – Minsk, Borísov, Bobruisk, Igumen, Mozyr, Slutsk). Además las antiguas gubernias de Vítebsk y Gomel entraban en la composición de la RSFSR.

Caricatura soviética que ridiculiza el apoyo de las potencias occidentales a Polonia. El cerdo es Polonia, que está en brazos de Francia. En el documento que sostiene en las manos se hace referencia a las fronteras polacas de 1772, que deseaban recuperar los chovinistas polacos. Fuente: wikipedia.

Firma del acuerdo de Riga, 1921. Fuente: wikipedia.

Sin embargo el acuerdo sirvió para debilitar aún más al movimiento blanco antibolchevique, ya que el general blanco Wrangel perdió el apoyo de los polacos.

Para los políticos nacionalistas bielorrusos y ucranianos el pacto fue duro golpe, la estrategia de colaboración con Polonia o Lituania había fracasado, solos no tenían fuerzas para imponerse a los bolcheviques. Las fuerzas políticas bielorrusas quedaron dividas en cuatro grupos. Por un lado la Bielorrusia Soviética, con capital en Minsk. En Polonia la República Popular Bielorrusa, dirigida por Lutskiévich. En Kaunas-Kovno (Lituania) el gobierno de Lastovski. Y además un “gobierno libre” sostenido por el ejército Bulak-Balajovich en torno a la Rada de Slutsk (en territorio soviético, pero duró poco).

Caricatura independentista bielorrusa sobre la Paz de Riga, 1921. Fuente: wikipedia.

Polonia tras la Paz de Riga. Fuente: wikipedia.

Mientras Polonia y la Rusia Bolchevique discutían de un acuerdo de paz, y lo acababan firmando, el conflicto entre Polonia y Lituania fue cobrando cada vez más importancia. El 9 de octubre de 1920 unidades polacas, dirigidas por Ljucian Źeligowski ocuparon Vilno despueś de violar el alto el fuego (en teoría iban por su cuenta, pero en realidad contaban con el consentimiento secreto del gobierno de Pilsudski). El 12 de octubre, en torno a estos territorios ocupados por Polonia se formó la Lituania Media, un estado títere en manos polacas, donde hubo también lugar para los representantes bielorrusos pro-polacos, como Antón Lutskiévich. En enero de 1922 se celebraron elecciones, aunque parte de la población  las boicoteó (sobre todo lituanos y judíos). El parlamento (o Sejm) así creado anunció su deseo de integrarse en Polonia como una provincia autónoma. Las protestas de Lituania y Rusia, e incluso de la Liga de Naciones no cambió el transcurso de los acontecimientos. Después de la anexión los políticos bielorrusos ya no fueron más necesarios al gobierno polaco para mantener la pantomina y fueron apartados de los puestos de dirección.

Bandera del estado títere de Lituania Central, bajo influencia polaca (1920-22). Fuente: wikipedia.

Mapa de la República de Lituania Central, con capital en Vilno (ciudad reclamado por Bielorrusia y por Lituania). Fuente: wikipedia

Żeligowski y sus soldados en Vilno, 1920. Fuente: Wikipedia

Celebración en Vilno por la incorporación a Polonia, en 1922. Fuente: wikipedia.

En cuanto al gobierno de Bulak-Balajovich, que hizo funcionar una República Libre Bielorrusa en torno a Slutsk y que se había formado por una unidad militar bielorrusa que había luchado contra los bolcheviques junto a los polacos, en realidad se trataba de una unidad de guardias blancos, vinculada a Víktor Savinkov y cuyo objetivo no era tanto la independencia de Bielorrusia sino el derrocamiento del poder soviético. Tras la paz de Riga las fuerzas blancas y antibolcheviques no podían seguir teniendo su centro en Polonia.  La idea de Savinkov, Peremykin, Balajovich y otros era ocupar unos territorios que Polonia debía abandonar en favor de Rusia, e iniciar desde allí una campaña para acabar con el bolchevismo y llegar al mismo Moscú. Contaban con conseguir el apoyo de la población local campesina. Pero su intento se caracterizó por la desmoralización de los soldados, los pogromos, violaciones, robos y asesinatos, y la mayoría de la población de la zona respiró aliviada cuando las tropas del Ejército Rojo derrotaron definitivamente al ejército de Balajovich y Savinkov.

Respecto al gobierno de Lastovski, este se verá sin ningún apoyo y acabará disolviéndoses. Lastovski dejará la política y en 1927 se instalará en la URSS.

 El gobierno de la República Popular Bielorrusa (el RPB), será cada vez más débil, aunque seguirá existiendo. En 1923 el gobierno soviético anunció una amnistía política para los independentistas bielorrusos. Por eso muchos líderes decidieron regresar a la Bielorrusia soviética, como por ejemplo Lastovski, Tsvikevich o Lesik. Una minoría permaneció en las zonas occidentales de Bielorrusia (ocupada por los polacos y bajo una fuerte represión), como Lutskiévich, aunque eran partidarios de la unión de esas tierras a la Bielorrusia soviética. Para entonces la lucha contra el yugo polaco en Bielorrusia Occidental es dirigida por el movimiento comunista. Solo un grupo muy pequeño, dirigido por Krechevski, siguió luchando por la independencia total de Bielorrusia.

En cualquier caso el gobierno de la RPB, dominado por el grupo de Krechevski, siguió existiendo, de hecho incluso existe hoy en día y es el gobierno en el exilio más antiguo, en la actualidad tiene su sede en Nueva York. Su presidente fue entre 1919 y 1928 Piotr Krechevski (que falleció en Praga en 1928). En la actualidad la presidente de la RPB es Ivonka Survilla (residente en Canadá – por cierto, durante unas temporadas vivió en España, entre 1959 y 1965, trabajó en una emisora de radio de propaganda antisoviética en lengua bielorrusa). Como curiosidad, la RPB (ahora llamada República Democrática Bielorrusa) no reconoce a la Bielorrusia independiente (ni siquiera la gobernada por los nacionalistas tras la caída de la URSS). Por otro lado su influencia en Bielorrusia es nula.

Los territorios bielorrusos ocupados por Polonia, la Bielorrusia Occidental, no recibiero ningún tipo de autonomía, más bien el peso de la represión y la polonización forzosa. Solo en 1939 se conseguiría unificar Bielorrusia, cuando las tropas soviéticas liberaran el territorio del yugo polaco y lo unieran con la Bielorrusia socialista, sin embargo hay que esperar al final de la Segunda Guerra Mundial para la unificación definitiva de las tierras bielorrusas (aunque algunos territorios que los nacionalistas consideran bielorrusos siguieron sin pertenecer a Bielorrusia, como por ejemplo Vilno-Vilnius, actual capital de Lituania). De la situación en Bielorrusia Occidental, bajo el yugo polaco, se habló ya en su día, me remito al artículo de entonces, aquí.

Minorías étnicas en Polonia según el censo polaco de 1931. Puede verse que en las zonas orientales la población mayoritaria es bielorrusia y ucraniana, aún depués de varios años de políticas destinadas a polonizar las minorías. Ojo con el mapa, en él se refleja la etnia mayoritaria en la región, pero hay casos en los que la etnia mayoritaria era minoría (esto sucedía por ejemplo en algunas zonas orientales donde la población de otras minorías superaba en conjunto a los polacos, pero aparecen reflejados en el mapa como zonas polacas, ya que la etnia más numerosa era la polaca). Fuente: Wikipedia.

Representación de la Bielorrusia Occidental sobre un mapa actual de Belarús. Fuente: Wikipedia.

(Fin de la segunda parte. En los sucesivo los artículos se referiran a la RSS de Bielorrusia, dentro de la URSS).

Fuentes:

Chigrínov, P: История Беларуси (Historia de Bielorrusia). Editorial Polymia, Minsk, 2002. (Este libro puede ser consultado en internet en ruso, por ejemplo aquí, en la excelente biblioteca digital rusa Literatura Militar).

Semushin, D: Belorusszia rövid története (Breve historia de Bielorrusia). Editorial ELTE – Ruszisztikai központ, Budapest, 1996.

Distintos artículos de la wikipedia rusa, polaca y bielorrusa.

La manipulación de la historia y el culto al nazismo en el Báltico (a propósito de un libro)

Un interesante artículo de la revista húngara “Eszmélet” (ya mencionada en alguna ocasión en este blog), en el que con la excusa de la crítica a un libro de historia, se nos muestran los intentos de manipular la historia en los países bálticos, llegándose incluso al punto de justificar el nazismo, como contraposición a la brutal demonización de la URSS.

El libro en cuestión es “The Anti-Soviet resistance in the Baltic States”. Vilnius. Genocide and Resistance Research Centre of Lituania. 2006. Y fue editado en su día con la colaboración de varias instituciones “científicas” de los tres países bálticos.

El autor del artículo húngaro es László Nagy y el título del texto es: “La historia castrada. El síntoma de la weimarización báltica”. Y se puede encontrar aquí, en la página de la revista Eszmélet, en versión original. El artículo fue publicado en el número 81 de la citada revista, primavera del 2009.

He aquí un resumen del artículo:

¿Cómo se vuelve propaganda la ciencia de la historia? Esta cuestión se plantea ya sea intencionadamente o no al leer el volumen de estudios históricos publicados en inglés y dirigido a los países occidentales, por uno de los institutos de historia lituana más destacados: El centro de investigación de la Resistencia y el Genocidio Lituano. La edición, con el título “La resistencia antisoviética en los estados bálticos” es uno de los síntomas de la actividad destructora de la identidad que refuerza el olvido colectivo y la memoria selectiva, y refleja la simplificación de pensamiento público y de visión de la historia tras la caída del comunismo.

(…)

El volumen, que analiza a grandes rasgos la historia de las repúblicas soviéticas bálticas y la resistencia antisoviética, sencillamente ni siquiera tiene en cuenta la ocupación alemana y la resistencia antifascista. Si lo hiciera, inmediatamente se vendría abajo toda su “heroización” de los movimientos antisoviéticos.

[El libro ha sido escrito por importantes historiadores], solo se sale de la lista Mart Laar, que escribe sobre los “hermanos del bosque” estonios, primer ministro de la República de Estonia. Entre todos los autores, Laar es el único que ha “olvidado” escribir las fuentes en las notas a pie de página. Como político le podría ser perdonable, pero Laar ya dice al principio que ha sido el autor del primer trabajo global sobre el movimiento de los Hermanos Del Bosque (publicado en 1992 en estonio en Tallinn) (…). Otro de los problemas que se plantea es que sus fuentes se basan en conversaciones y recuerdos de ciertas personas, y también en uso de ciertos materiales de archivo. La historia oral es un hecho indispensable para alcanzar el mayor grado de objetividad, pero exige, en cualquier caso una postura crítica, y solo entonces es de verdad efectiva. Sin embargo, por desgracia, en el escrito del primer ministro falta una crítica seria de las fuentes.

(…)

El estudio mas completo es sobre la historia de Letonia, aunque la parte más extensa es sobre Lituania, casi la mitad del libro. Solo en el caso de Letonia se habla de la ocupación alemana (por Vineta Rolmane, de una universidad letona), así como de la relación entre la iglesia católica y la resistencia antisoviética, que trata hasta 1990. El bloque temático lituano solo lo trata hasta 1967 y en el caso de Estonia, no sabemos nada de la actividad del clero en el movimiento de resistencia antisoviética.
(…)

Cuando se habla de la oposición contra el régimen soviético en Lituania, Arvydas Anasaukas plantea un extenso estudio de las fuentes … pero solo de las que le interesa. Por ejemplo no menciona obras que contradicen la imagen del movimiento de resistencia que él quiere dar, por ejemplo “El libro negro desconocido”, publicado en la época soviética, editado por Ilia Érenburg y que documenta la eliminación sistemática de la población judía de los territorios soviéticos por los alemanes. La fuente de todos los males es la dictadura “comunista”. Y calla que los guerrilleros anticomunistas asesinaron de la manera más brutal e inhumana a casi toda la población judía y gitana del Báltico.

El autor no se pasa al bando del antisemitismo abiertamente, pero no menciona los crímenes nazis – no al nivel que debería teniendo en cuenta su gravedad. Es más, cuando compara los dos regímenes, el nazi sale mejor parado. Sería de esperar que los autores del volumen rechazaran y criticaran el salvajismo de la resistencia. Pero parece que los nuevos estados nacionales de Europa Oriental han encontrado en la oposición de extrema derecha, filofascista y “nacional” su ideología legitimadora.

La colección de artículos solo valora la ocupación alemana como el daño a la independencia nacional de los estados bálticos, sin mencionar siquiera la liquidación de la población judía o gitana.

El primer texto, de Valentinas Brandisauskas parece incluso justificar la organización filogermana lituana creada en 1940 en Berlín, el LAF (Frente de Activistas Lituanos), y a su milicia creada en 1941, el TDA (Defensa del Trabajo Nacional). Primero mostrando que su objetivo principal era la liberación de Lituania, y en segundo lugar, que sus miembros pertenecían a un amplio espectro político, desde la socialdemocracia hasta la extrema derecha. Pero el autor olvida que muchos comunistas y socialistas se unieron al movimiento nacionalsocialista y desde ese momento daba igual cual hubiera sido su pasado, sino que lo importante es lo que hicieron en esa época sangrienta.
Cuando caracteriza al dirigente de la LAF, Kazys Skirpa, se menciona que su tesis principal era que solo Alemania sería capaz de liberar Lituania de la ocupación bolchevique. Skirpa creía en el eslogan nazi de la reorganización de Europa tras la guerra. Y pensaba que la restauración del estado lituano estaba unida a los objetivos nazis. Tanto en sus declaraciones, como en sus programas podían verse sus principios: culto al dirigente, nacionalsocialismo, alejamiento de los judíos de la vida política y económica, etc. Pero no considera que el antisemitismo de Skirpa fuera algún crimen. Mientras que menciona positivamente las acciones antisoviéticas y de desarme de las unidades del Ejército Rojo en junio de 1941, en el momento del ataque alemán, no menciona ni un solo pogrom contra los judíos o gitanos.

La población judía lituana fue eliminada casi en su totalidad. Para finales de 1941 quedaban solo 40 mil judíos de 220 mil, y todos encerrados en guetos, y después, en 1943-44 fueron asesinados al hacer explotar los guetos, o deportados a campos de concentración. Así, finalmente solo 8 mil judíos lituanos sobrevivieron a la guerra. Viktor Kutorga, médico oncólogo y antifascista, menciona la tragedia que se vivió en Vilnius los primeros días, en junio de 1941, en “El desconocido libro negro”. “Los guerrilleros irrumpieron en las casas de los judíos, asesinaron a los hombres, a las mujeres y a los niños y luego robaron los bienes de las víctimas. El 30 de junio, en un solo día, en la fortaleza de Vilnius fueron asesinados 5 mil judíos, principalmente intelectuales. Los verdugos aquí fueron lituanos, elegidos por los alemanes para la tarea. Obligaron a los judíos a desnudarse, a que se tumbaran en el suelo y luego disparaban ráfagas de ametralladora sobre ellos. (…) El 29 de octubre, en el gueto de Kaunas, donde había 28 mil judíos, pusieron en marcha a las 5 de la mañana a 10 mil hombres, a la novena fortaleza, donde fueron todos asesinados al día siguiente. Especialmente afectó a los intelectuales. (…) Cualquiera que pasaba por allí podía ver los fusilamientos.

En otoño de 1943 soldados húngaros y de las SS tomaron la tarea de acabar con los judíos que quedaban. El 27 de octubre de 1943 los alemanes eligieron a 3.500 mujeres junto con sus hijos y los llevaron a la estación. Allí separaron a los hijos de las madres y los envenenaron. Los niños murieron allí, a la vista de sus madres. Luego golpearon a las madres y las torturaron, por ejemplo clavándoles agujas ardiendo bajo las uñas. Cuando perdían el conocimiento las colgaban de un árbol. Pero tenían cuidado de que no murieran, si veían que estaba a punto de morir las bajaban. Al día siguiente quemaron en la hoguera a los padres. Desnudaron a las madres y siguieron torturándolas.

Junto a los alemanes y sus aliados (entre ellos húngaros), también la población local se encargó de exterminar a los gitanos. De los 300 mil gitanos exterminados en los territorios soviéticos, 10 mil lo fueron en Lituania, lo que representaba la práctica totalidad de la población gitana de Lituania. Hasta hoy en día Hungría, por ejemplo, no ha pedido perdón por los judíos y gitanos exterminados, de hecho ni siquiera es algo conocido por el público.

También la letona Vineta Rolmane hace incapié en la ocupación alemana, sin examinar los crímenes de guerra y contra la humanidad. El ministro imperial (Ostminister) de los territorios ocupados orientales (Ostland), era el famoso teórico de la teoría de las razas, Alfred Rosenberg, supeditado a él estaba Otto Dreschler, Comisario General de Letonia. Aquí, después de que la población aceptara la llegada de los alemanes con alegría, rápidamente se hizo dominante el rechazo hacia los nazis (eso dice Vineta). La actividad de los guerrilleros que luchaban contra los comunistas está justificada como la justa revancha frente a los agravios. Con eso el libro deja atrás el mínimo democrático, que considera la victoria de los aliados frente a los nazis un hecho indiscutiblemente positivo. Además de callar el hecho del holocausto, describe los diferentes grupos antifascistas, que por la falta de una coordinación común, no podían volverse efectivos (el círculo de demócratas civiles dirigido por el profesor Konstantins Cakste, creado en 1941, Partido del Centro Democrático; el Partido Obrero Socialdemócrata Letón, que realizaba actividades ilegales desde febrero de 1942; el Consejo Central Letón, creado en agosto de 1943 por representantes de partidos democráticos prohibidos; el grupo de resistencia surgido en el ejército, del general Janis Kurelis; la revista Tautas balss, editada por la Unión Nacionalista Letona; la agrupación Jaunpulki -Nuevo Ejército – de 50 jóvenes de entre 15 a 18 años que funcionó desde abril hasta julio de 1942).

Rolmane calla que de 70 mil judíos letones apenas 4 mil sobrevivieran la guerra. En los primeros meses de guerra, fueron liquidados 30 mil judíos por los Eisatzgrupp, luego en octubre de 1941, a los sobrevivientes los internaron en el gueto y hasta finales de año fueron asesinados otros treinta mil. A finales de 1943 se cerró el gueto y sus habitantes fueron llevados a Salaspils, y más tarde al campo de concentración de Stutthof.

El conmovedor relato del Holocausto letón está reflejado en el diario de la niña judía de 15 años Sejna Gram, de Preili, y también se puede encontrar en el Libro Negro Desconocido. Los 1500 judíos de la pequeña localidad de Preili fueron exterminados casi en su totalidad. Solo 6 sobrevivieron la guerra. El 9 de agosto de 1941 los nazis ejecutaron a la familia de Gram.

En Rezekne hubo un exterminio similar por parte de los ocupantes. Sobrevivieron 3 judíos de los 6 mil de antes de la guerra. Cuatro días antes de la llegada de las tropas del Ejército Rojo los alemanes quemaron o hicieron explotar más del 70% de los edificios de piedra de la ciudad.

(…)

De los países bálticos, en Letonia era donde el porcentaje de gitanos era mayor, casi todos ellos fueron exterminados. (unos 2500).

Cuando llegó la noticia del ataque alemán a la URSS, los “Hermanos del Bosque” se ocultaron en los bosques de Estonia y comenzaron la lucha contra el Ejército Rojo. Tiit Noormets, consejero de la Sección de Investigación y Publicación del Archivo Estatal Estonio, lo documenta en su estudio, sin embargo calla el holocausto. En Estonia el porcentaje de judíos era pequeño, había unos 5 mil, de ellos solo quedaban mil cuando el Ejército Soviético volvió a recuperar la región. La mayoría fueron ejecutados.

Los mil gitanos de Estonia fueron exterminados. En total, durante la ocupación alemana fueron asesinados 6 mil personas, judíos, gitanos y comunistas o simpatizantes.

Un porcentaje importante de la opinión pública de los Países Bálticos hoy en día no quiere ni darse cuenta de la existencia del Holocausto. Cuando el periódico Eesti Paevaleht organizó una encuesta sobre la cuestión, en la pregunta de si apoyaría que se estableciera un día en recuerdo de las víctimas del holocausto, el 93% respondieron negativamente. Solo un 7% lo aprobó.

El grado de la solidaridad social por los criminales de guerra nazi lo demuestra el hecho de que después de la caída del comunismo, ni siquiera en un caso alguno de ellos ha pagado por sus crímenes. Contra doce emigrantes lituanos en los EEUU, criminales de guerra, se inició un proceso judicial, pero 11 de ellos regresaron a Lituania con la caída del comunismo, entre ellos Alaksandras Lileikis, un alto cargo de la Policía Secreta Lituana (Saugumas), y su suplente, Kazys Gimzaukas.

El juicio solo pudo comenzar cuando por su estado físico ya no podían presentarse ante el tribunal. El primero murió antes de concluir el juicio. El segundo fue condenado, pero debido a su mal estado de salud no cumplió la condena.

Tras la caída del comunismo, en 1991, el gobierno lituano ha perdonado a numerosos criminales nazis perseguidos por el Centro Simon Wisenthal.

Del 36 Escuadrón de Seguridad Estonia, que en agosto de 1942 participó en la matanza de Novogrudok, en Bielorrusia, quedan vivas aún 16 personas, que fueron condecoradas por sus actos en diciembre de 1942. La Oficina de Policía de la Seguridad el Estado rechazó la petición del Centro Simon Wiesenthal para juzgarlos afirmando que no había pruebas para hacerlo, rechazando la opinión del Tribunal Internacional Estonio para la Investigación de Crímenes contra la Humanidad y del único testigo sobreviviente.

En la opinión pública de los países bálticos dominan dos grandes errores:

1. De entre los crímenes nazis y comunistas, los segundos son más graves. No se pueden perdonar los crímenes de los segundos y todos los días hay que recordarle a la sociedad la tragedia.

2. Los judíos son los enemigos de la nación y se los considera a todos comunistas.

El ejemplo más evidente de esta esquizofrenia nacional es Tomas Venclova, poeta lituano que vivió mucho tiempo en la emigración, historiador de la literatura, lingüista, dramaturgo, ensayista y traductor. Su padre, Antanas Venclova, fue un alto funcionario de la época comunista, consejero del pueblo de educación, uno de los escritores más destacados del país, autor del realismo socialista. Tomas ha rechazado hasta tal punto su pasado comunista que en muchas cuestiones sus ideas son nazis. Y Tomas dice también que “no envidio a los dirigentes lituanos de la época, a los que la historia les ofreció solo la posibilidad de poder elegir etre Hitler, Stalin y la muerte.

(…)

La ciencia histórica ha sobrepasado sus propias fronteras, se ha hundido al nivel de la propaganda política y no vemos que ese caída pueda ser detenida. No se distinguen los rasgos de una escritura de la historia objetiva que pudiera salvar la ciencia de la trampa de la weimarización.

http://www.eszmelet.hu/index2.php?act=period〈=HU&item=1150&auth=Nagy%20L%C3%A1szl%C3%B3:%20&info=Eszm%C3%A9let%20foly%C3%B3irat,%2081.%20sz%C3%A1m%20%282009.%20tavasz%29

Aumento del número de enfermos de cáncer en Serbia por culpa de los bombardeos de la OTAN

El otro día un conocido me mandó la siguiente carta en el Facebook (la traduzco al español):

SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS DEL RÁPIDO INCREMENTO DE CASOS DE CÁNCER EN SERBIA

Me solidarizo con las víctimas del rápido crecimiento de enfermos de cáncer en Serbia.

Se ha demostrado que el rápido crecimiento en el número enfermos de cáncer en Kósovo y en las demás regiones de Serbia, así como en la actual Bosnia-Hercegovina está relacionado con la “intervención humanitaria” de la OTAN en la segunda mitad de los años 90 del siglo XX.

Según datos oficiales la OTAN lanzó durante los bombardeos de 113 localidades en Serbia 300 toneladas de munición radioactiva. Según la documentación de la OTAN fueron disparados 31 mil proyectiles radioactivos. Según datos de la Federación Rusa serían 90 mil. Según informaciones de la OTAN en la República Serbia (hoy parte de Bosnia y Herzegovina) fueron lanzadas 6 toneladas de munición con uranio empobrecido, sobre todo en la región de Hadžić, Pala y Han Pijesak, con lo que se amenazó la vida de más de 100 mil personas. Según datos de la OTAN en Serbia fueron lanzadas 13 toneladas de munición con uranio empobrecido.

Los datos estadísticos muestras que desde 1999  el número de pacientes con tumores malignos en Serbia se ha incrementado seis veces. El número de pacientes con tumores malignos en la provincia de Kosovska Mitrovica ha aumentado desde 1999 en un 100%, mientras que el número de habitantes de la provincia ha descendido un 20% respecto al nivel original. El 80% de las víctimas en esa provincia han enfermado de tumores malignos a consecuencia de la munición radiactiva, comezaron repentínamente a perder peso, a sentir debilidad física y a toser sangre.  Especialmente relevantes son  por ejemplo los casos de niños serbo bosnios, que empezaron poco después de los “bombardeos humanitarios” a perder uñas, pelo y piel.

Estoy horrorizada por las consecuencias brutales del “bombardeo humanitario” y expreso mi solidaridad con sus víctimas, que a causa del uso de uranio empobrecido 238 en Serbia y en la actual Bosnia y Hercegovina han perdido su vida, su salud o la de sus cercanos. Si tiene una postura similar ante los acontecimientos descritos invite a este grupo también a sus amigos.

Para más información, así como para unirse a la iniciativa,  la dirección del grupo:

http://www.facebook.com/inbox/readmessage.php?t=1137435608649#/group.php?gid=288123425226

La autora de la carta es Silvia Urbančíková (todo mi agradecimiento por permitirme su uso).

Published in: on octubre 5, 2009 at 21:40  Comments (5)  
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Bielorrusia bajo el dominio polaco (1920-39)

En las últimas semanas se ha hablado mucho de Polonia y la URSS en la prensa, la mayoría de los artículos eran completamente tendenciosos y mostraban una ignorancia absoluta de la historia de Europa del Este. Así que tenía en mente desde hacía tiempo escribir un poco sobre el tema.

Mapa de la República Polaca (1920-39). Fuenet: wikipedia

Mapa de la República Polaca (1920-39). Fuente: wikipedia

Las fronteras de la Segunda República Polaca (1920-39) fueron establecida por la guerra polaco-soviética de 1921.  La Rusia soviética asfixiada por una guerra brutal que duraba ya varios años firmó una paz desventajosa que permitía a los polacos ocupan numerosos territorios al este  donde la mayoría de la población no era polaca, sino que había importantes minorías lituanas, ucranianas y bielorrusas. Lituania y la URSS consideraban estas zonas como ocupadas por el gobierno polaco; en el caso de Lituana, hablamos de su capital tradicional, Vilnius, para los bielorrusos casi la mitad de su territorio (los bielorrusos también consideraban Vilnius ciudad bielorrusa) estaba en manos extranjeras, en el caso ucraniano era la zona más occidental del país, donde había surgido precisamente el nacionalismo ucraniano como respuesta a la presión polaca.

Distribución étnica de la población en Polonia según el censo de 1931. Fuente: wikipedia

Distribución étnica de la población en Polonia según el censo de 1931. Fuente: wikipedia

Veamos el caso bielorruso desde el punto de vista bielorruso, del que nunca se ha hablado en los artículos que se han publicado sobre el tema en la chapucera (por no decir otra cosa peor) prensa española, que en cambio sí se ha hecho eco del punto de visto más ultracionalista polaco, como si fuera el más objetivo.

Lo que sigue son varios fragmentos del libro:  Breve historia de Bielorrusia de Dmitri Semushin. Mi versión: Szemusin Dmitrij: Belorusszia rövid története. Colección Cuadernos Postsoviéticos, XII. Instituto húngaro de Rusística de la Universidad ELTE de Budapest. Budapest, 1996. Lo he intercalado con  datos que he encontrado en otro sitios, lo que está en cursiva es parte del libro.

BIELORRUSIA OCCIDENTAL (Bajo las fronteras polacas)

A consecuencia de la paz de Riga Polonia recibió 62 mil km2 de territorio bielorruso con unos 3,2 millones de habitantes. Entre 1920 y 1939 el territorio estuvo bajo gobierno polaco y era el territorio más atrasado del país, con unos ingresos dos veces inferiores a la media y casi sin industria. El gobierno polaco siguió una política económica de explotación brutal de los bosques bielorrusos, se calcula que 589 mil hectareas fueron destruidas. La crisis del 29 tuvo además efectos brutales.

Minorías étnicas en Polonia (censo de 1931). Fuente: wikipedia.

Minorías étnicas en Polonia (censo de 1931). Fuente: wikipedia.

NOTA AL MAPA: Es bastante probable que el censo de 1931 esté manipulado por las autoridades polacas, por poner un ejemplo los lituanos, una minoría importante, no podían declararse lituanos en el censo.

– DIRECCIÓN ADMINISTRATIVA

Bielorrusia no formaba una unidad en Polonia, estaba dividia en cuatro voivodatos o provincias, a saber: Novogrudok, Polesie, Bialystok y Vilna. El poder en esta provincias estaba en manos del voivoda, nombrado directamente desde Varsovia. Los altos puestos de la administración estaban ocupados solo por polacos (jueces, policía, ferrocaril, guardabosques, etc), generalmente era gente venida de otras regiones de Polonia. Sin embargo en ocasiones sí había posibilidades de que hubiera en la administración personas de origen bielorruso, incluso en el parlamento nacional (por las elecciones).

– LA COLONIZACIÓN DE LAS REGIONES DEL ESTE

El 17 de diciembre de 1920 el Sejm polaco aprobó la ley para colonizar las zonas del este del país. Lo más importante era crear colonias militares en las zonas más cercanas a las fronteras. Se ofrecía tierra gratis a los campesinos polacos que se distinguían en el servicio militar, se los llamaba osadnicy, colonos. Los osadnicy tenían numerosos privilegios, la construcción de sus viviendas, por ejemplo las pagaba el estado. Las granjas de los osadnicy formaban una cadena de granjas unidas entre sí al lado de la frontera, tenían armas y podían colaborar con la policía, controlaban la zona de fronteras y luchaban contra los movimientos partisanos. Hasta 1934 llegaron más de 8 mil osadnicy que recibieron 143 mil hectáreas de tierra. Este movimiento levantó el odio del campesinado local.

(Otras fuentes dan cifras diferentes para osadnicy, por ejemplo 77 mil entre 1919-39, o 300 mil entre 1921-39 según la Enciclopedia de Historia de Bielorrusia -dato de la wikipedia )

– BIELORRUSIFICACIÓN AL MODO POLACO

Respecto a su trato con las minorías los polacos estaban para 1917 divididos en dos bloques. El Partido Socialista Polaco de Pilsudski, moderado, y el chovinista Partido Demócrata Nacional, dirigido por Dmowski. Ambos eran partidarios de la asimilación de los bielorrusos, pero no coincidían en el método a seguir, pero los dos influyeron en la situación política de Bielorrusia Occidental. La primera tarea del gobierno polaco fue comprobar cuanta gente se declaraba  bielorrusa. En el censo de 1921 solo 1 millón de personas se declararon bielorrusas, de las 3,7 millones que se suponía había. Muchos se declararon polacos, aunque no conocían la lengua.  Otro aspecto fundamental fue comprobar la filiación religiosa. Se empezó a llamara los bielorrusos biatopolak (polacos blancos) y comenzó una política de polonización. En los territorios donde la mayoría eran ortodoxos (o porque eran rusos o porque eran bielorrusos ortodoxos) se apoyó en cierta medida el nacionalismo bielorruso para evitar la influencia rusa y la de los comunistas. En estas regiones se prohibe la lengua rusa en las escuelas y se usa para escribir el bielorruso el alfabeto latino (lacika), en vez del cirílico. Se abrieron algunas escuelas básicas y secundarias donde la lengua de enseñanza era el bielorruso. Se crea un museo nacional bielorruso, una asociación científica bielorrusa y una asociación de maestros.

LA ÉPOCA DE LA PERSECUCIÓN Y LA POLONIZACIÓN

En las elecciones de 1922 3 senadores y 7 diputados bielorrusos consiguieron entrar en el parlamento polaco. Éstos usaron el parlamento para denunciar las injusticias cometidas por los polacos, protestaron contra las colonizaciones y en contra de la persecución de la iglesia ortodoxa. El gobierno polaco reaccionó con una política más agresiva contra las minorías. Así desde 1924 empiezan a cerrarse escuelas bielorrusas y 240 profesores son expulsados a Cracovia, varios obispos ortodoxos fueron encarcelados. Se prohibe a correos que  acepte telegramas en bielorruso.  Se prohiben los periódicos bielorrusos (los 15 que había) y sus redactores fueron encarcelados. Los propietarios de tierras de origen bielorruso vieron sus tierras confiscadas por el estado sin ninguna compensación. Se produjeron numerosos casos de agresiones policiales a campesinos bielorrusos.

– LA HRAMADA OBRERO-CAMPESINA DE BIELORRUSIA

El movimiento de oposición se centraba en la actividad en el Sejm, y allí surge un nuevo partido la Hramada Obrero-Campesina de Bielorrusia, que publicó en 1926 su programa, en el que aparece la idea de la autodeterminación y la unión con la Bielorrusia soviética, la reforma agraria y la liquidación del sistema de los osadniczy.

Llegaron a tener más de 100 mil miembros. La dirección era moderada, pero la base del partido estaba muy influida por los comunistas.

– EL PARTIDO COMUNISTA DE BIELORRUSIA OCCIDENTAL

En 1923 por las indicaciones del Komintern, se crea el Partido Comunista de Bielorrusia Occidental (antes pertenecía al Partido Comunista de Bielorrusia), sin embargo fue prohibido inmediatamente y solo pudo actuar en la ilegalidad. En el momento de ser creado no tenía apenas más que unos 1500 afiliados, pero al poco tiempo, y sobre todo a consecuencia de la propaganda anticomunista del gobierno, se convirtió en un partido muy popular. No es posible saber cuántos comunistas había, pero sólo en prisión se calcula que unos 1800. En un principio siguió la política dictada desde Moscú de lucha armada contra el gobierno, por eso se fortaleció la lucha partisana contra el gobierno polaco. Sin embargo el gobierno introdujo en 1925 al ejército en su lucha contra los partisanos, el movimiento comunista quedo descabezado, y a consecuencia de eso, siguieron una política más independiente de la Komintern. El Partido consiguió un éxito bastante grande teniendo en cuenta las circunstancias. Los comunistas bielorrusos colaboraban, por lo demás, con los comunistas polacos, incluso se presentaban juntos en las elecciones, pero mantenían también buenas relacciones con la Hramada. En la lucha por la independencia también colaboraba el Partido Bielorruso Católico Demócrata Cristiano, que tenía por ello buenas relacciones con los comunistas y era habitual en las manifestaciones ver banderas rojas y también de la iglesia, así como las banderas oficiales de la República Popular Bielorrusia (que había tenido una breve vida en 1918). El terror se extiende cada vez más y la lucha se vuelve más violenta, solo en 1926 murieron varios cientos de policías y numerosas granjas de los osadniczy fueron incendiadas.

– LA REPRESIÓN POLACA

El 14 de enero de 1927 la Hramada es prohibida y unos 800 activistas son encarcelados. Las manifestaciones de protesta son duramente reprimidas. En 1928-29 se lleva a cabo un juicio contra la Hramada (por otro lado, al mismo tiempo se estaba juzgando a los comunistas). Los diputados de la Hramada, que disfrutaban de inmunidad parlamentaria también fueron detenidos. Muchos de ellos sufrieron torturas en las cárceles polacas (por ejemplo Dvarčinin y Haurylik). En un juicio a puerta cerrada, sin pruebas que demostraran ninguna culpabilidad, los dirigentes de Hramada fueron condenados a prisión.

La URSS solicitó al gobierno gobierno polaco un intercambio de presioneros, los dirigentes de la Hramada a cambio de “antirevolucionarios y espías polacos”. Aunque el gobierno polaco rechazó la propuesta, la popularidad de la URSS entre los bielorrusos, ya de por si alta, subió todavía más. Las protestas se extendieron por gran parte del mundo y finalmente el gobierno polaco, a comienzos de los años 30 dejó en libertad a los miembros de la Hramada, con la condición de no poder realizar actividades políticas. El destino de muchos de ellos es bastante trágico, huyeron a la URSS donde morirían en el Gulag, acusados de espionar para los polacos.

– PACIFICACIÓN Y REPRESIÓN

Viendo que la represión no soluciona el problema sino que lo empeora aun más, el gobierno polaco intenta un acercamiento a los sectores más moderados de la Hramada, como por ejemplo Anton Luckevic o Radaslau Asrouski, pero estos dirigentes perdieron rápidamente el apoyo de sus propias agrupaciones, sobre todo cuando la policía atacó a algunas de ellas. En cualquier caso se crea una corriente partidaria de la colaboración, los llamados Uhadauci, que eran minoría en el movimiento bielorruso. En 1928 solo dos diputados bielorrusos pudieron acceder al Sejm, en 1930 ya solo 1, debido a la fuerte desorganización de los partidos bielorrusos. La represión policial y las trampas electorales fueron desplazando al movimiento hacia la ilegalidad, donde estaba cada vez más influido por los comunistas. El gobierno polaco volvió a aumentar la represión cultural, esta vez contra la iglesia, donde se obliga a dar misa ortodoxa en lengua polaca; allí donde los sacerdotes se negaban, simplemente se cerraba la iglesia. También fueron afectados por la represión los católicos bielorrusos que en 1932 habían recibido apoyo de la Santa Sede para realizar la liturgia en lengua bielorrusa. Los jesuitas incluso tenían publicaciones en las que usaban el bielorruso con alfabeto cirílico.  Así que el gobierno polaco prohibió todas las publicaciones, incluyendo las eclesiásticas. El partido Demócrata Cristiano es también prohibido y sus dirigentes perseguidos (los curas Adam Stankevic, Uladzimir Tolocka). Todas las asociaciones culturales creadas anteriormente fueron clausuradas, incluso se prohibió el nombre oficial de bielorrusos y fue sustituido por el de “rusinos” o “tuteisi” (“los locales”, “los de aquí”). Para 1939 no quedaba en Polonia ni una sola escuela en la que se diera la enseñanza en bielorruso.

– EMIGRACIÓN

Debido a las difíciles condiciones políticas y económicas hubo una fuerte emigración, se calcula que unos 100 mil bielorrusos se marcharon del país.

Hasta aquí en las páginas 62-68.

– DOS CAMINOS, DOS BIELORRUSIAS:

La Bielorrusia soviética y la Bielorrusia occidental polaca habían seguido durante 20 años caminos completamente diferentes. Incluso la lengua había empezado a diferenciarse, una influida por el ruso, la otra por el polaco. El centro de la Bielorrusia soviética era Minsk, el de la Bielorrusia Occidental era Vilnius.

– LA ANEXIÓN SOVIÉTICA DE LA BIELORRUSIA OCCIDENTAL

El 1 de noviembre de 1939 comenzó la 2ª Guerra Mundial, cuando las tropas alemanas atacaron Polonia. Los alemanes no tuvieron tiempo de alcanzar el río Bug, ya que 17 días después la URSS cruzó las fronteras de la Rzeczpospolita (nombre de la República Polaca), la opinion oficial soviética fue “defender a la población de Ucrania y Bielorrusia”.  Independientemente de cuales fueran las intenciones soviéticas en la realidad, lo que sí es cierto es que la población se alegró y recibió a los soviéticos como libertadores. El pacto Ribbentrop-Molotov de no agresión firmado entre Hitler y Stalin puede entenderse de varias maneras, pero para el pueblo bielorruso fue la posibilidad de que por fin se unificaran las tierras bielorrusas. El día 17 de septiembre fue señalado como fiesta nacional.

(pag 77)

Algún día, cuando tenga tiempo, hago un resumen de los capítulos sobre la Bielorrusia soviética.

El Katyn silenciado (I)

El 24 de mayo del 2008 se publicó en la revista Rzeczpospolita un interesante artículo del escritor polaco Rafal A. Ziemkiewicz sobre los conflictos polaco-ucranianos y las matanzas de polacos por parte de los nacionalistas ucranianos que tuvieron lugar en la zona de Volinia en 1943.

Hace tiempo escribí para un foro un resumen de dicho artículo que encontré en un portal de noticias húngaro. Me ha parecido bien, ponerlo aquí también, con algunos cambios menores.

El autor afirma que es difícil creer que las autoridades polacas busquen la justicia y la verdad cuando hablan de Katyn, ya que al mismo tiempo no buscan esa justicia y esa misma verdad en el conflicto polaco-ucraniano. Este año (2008) se cumplen los 65 años de las matanzas de Volinia en 1943, en la que nacionalistas ucranianos masacraron a la población polaca, judía, checa y a los “colaboracionistas” ucranianos de la zona. Las matanzas comenzaron en realidad en el 42, alcanzaron su punto máximo en el 43 y no se detuvieron hasta la llegada del Ejército Rojo.

Se calcula que más de 60 mil polacos (estimaciones a la baja) murieron a consecuencia de la limpieza étnica. La represión alcanzó a familías enteras, también edificios e iglesias fueron destruidos.

El autor denuncia que, curiosamente, esta es la única matanza antipolaca que los polacos se empeñan en no recordar. Critica que los polacos reaccionen tan vehementemente cuando los rusos no reconocen como limpieza étnica la matanza de Katyn o cuando los alemanes relativizan los crímenes contra los polacos en la 2GM, pero cuando se trata de las matanzas de Volinia, su reacción es mucho más tibia, porque consideran que esos crímenes son una respuesta justa y “simétrica” y que ninguna de las partes es responsable. Ninguno de los gobiernos polacos se diferencia en la valoración de este asunto.

El autor considera que este punto de vista se contradice con los hechos y es incomprensible.

A esto, hay que añadir, que hoy, justo el 65 aniversario de las matanzas, el ayuntamiento de la ciudad de Lvov (Ucrania), dominado por los nacionalistas ucranianos ha decidido cambiar el nombre a una de sus calles, y así la calle Turgueniev llevará el nombre de “héroes de la UPA”. Según el autor, eso es simplemente una vergüenza.

No existe ninguna “simetría” entre los crímenes de la UPA (la Armada Insurgente Ucraniana, creada precisamente en Volinia) y los de la Armia Krajowa (el movimiento de resistencia polaco), ya que ni había guerra ni conflictos étnicos entre ellos, sino simplemente limpieza étnica por una de las partes. El fundador de la OUN (Movimiento Nacionalista Ucraniano, el brazo político de la UPA), Dmytro Dontsov era un admirador de Hitler y consideraba necesaria la limpieza étnica de Ucrania. Según los escritos que se conservan de Dontsov, no sólo era necesario para la creación de la Gran Ucrania exterminar a las minorías étnicas, sino también a los “malos ucranianos”. Se calcula que la UPA-OUN exterminó a entre 10 mil y 15 ucranianos en Volinia (principalmente colaboradores con las autoridades soviéticas o sospechosas de haberlo hecho).

Otro aspecto a tener en cuenta es la brutalidad de las masacres que cometieron los miembros de la UPA-OUN, se dio incluso el caso de que dos caballos tiraran en direcciones opuestas de una persona, hasta destrozar su cuerpo, extirpación de ojos y lenguas, incrustación de clavos en el craneo, descuartizamientos o extración de fetos de mujeres embarazadas.

Frente a esto, es cierto que también los polacos asesinaron ucranianos, pero no en tal medida ni con tanta crueldad.

En la actualidad en Ucrania se intenta mostrar a la UPA-OUN como una organización honorable que luchó tanto contra los comunistas como contra los nazis. Los ucranianos deberían decidir a quién consideran héroes, si a a los cumpables de matanzas en masa o a las víctimas de los asesinos.

Para Ziemkievicz es una vergüenza el punto de vista oficial del gobierno polaco, que cierra los ojos ante las mantanzas de la UPA.

(Rafal A. Ziemkiewicz: Mysmy wszystko zapomnieli. El artículo original se puede leer- claro está en polaco en: http://www.rp.pl/artykul/125944.html).
(el texto que he incluido es un resumen de la versión húngara http://www.posztinfo.hu/hir.php?id=3292)

Se supone que en toda Ucrania (entonces bajo mando de la Alemania nazi) habrían muerto entre 100 mil y 500 mil polacos, dependiendo de los autores. También habrían muerto 60 mil ucranianos asesinados por los polacos, de ellos unos 20 mil en la región de Volinia, aunque las cifras son discutibles.

Por lo visto, en junio del 2009 el gobierno polaco adoptó una resolución calificando las matanzas de “limpieza étnica con rasgos de genocidio” (información de la wikipedia– no sé si es cierto ya que el enlace que se adjunta como fuente no funciona).

NOTA: Galería fotográfica en Fundacja Centrum Dokumentacji Czynu Niepodległościowego. Más fotos aquí. Yo no las incluyo aquí porque hay algunas muy fuertes, por cierto, muchas de ellas, por ejemplo la última, las he visto en páginas donde se afirmaba que eran víctimas de la represión comunista. Resulta que son víctimas de la represión nacionalista ucraniana…

Letonia exige a Rusia 688 millones de dólares

En realidad es sólo la primera suma exigida, previsiblemente vendrán más. Letonia, agobiada por una crisis económica brutal, en vez de pedir ayuda a Rusia, como han hecho Islandia o Ucrania, ha preferido usar otro método, exigir compensaciones por la ocupación soviética (en realidad ya lleva varios años con el tema).  Los expertos letones han establecido la cifra total en unos 10 mil millones de lats, aunque por razones obvias, es una suma difícil de calcular.

República Socialista Soviética de Letonia en la URSS (Fuente: Wikipedia)

República Socialista Soviética de Letonia en la URSS (Fuente: Wikipedia)

Por lo demás sobre el asunto se plantean algunas dudas: la primera es que fue Rusia la principal culpable de la caída de la URSS, y evidentemente Rusia no es la URSS (aunque haya asumido las deudas externas de éste país, incluyendo las que provienen de la Letonia soviética, Rusia acabó de pagar estas deudas en el 2006), a fin de cuentas Letonia podría pedir el pago de esa deuda a países donde gobiernan los herederos del régimen comunista, empezando por Moldavia, donde hay un partido comunista en el poder y eso sin contar con que en la época de la ocupación de Letonia, la decisión fue tomada por un georgiano (Stalin), quizás podrían pedirle también  a Georgia una parte.

Bandera de la Letonia comunista (RSS de Letonia) - Fuente: Wikipedia

Bandera de la Letonia comunista (RSS de Letonia) - Fuente: Wikipedia

Algunos nacionalistas rusos van más allá y piden al gobierno ruso que exija compensaciones económicas a Letonia por la época comunista ya que fue uno de los lugares donde los bolcheviques eran más fuertes y la Guardia Letona fue fundamental en el triunfo de la revolución.

En Rusia no ha sentado muy bien la idea (como tampoco la de pagar toda la deuda soviética), en alguna ocasión Rusia ha manifestado la intención de que Letonia se haga cargo de su deuda externa anterior a la época soviética que se calcula en más de tres mil millones de dólares (para las tres repúblicas bálticas en conjunto). La cosa tiene su lógica porque Rusia asumió no solo las deudas soviéticas sino también las de la Rusia zarista (que los bolcheviques nunca tuvieron intención de pagar), por ejemplo entre el 1997 y el 2001 se pagaron 400 millones de dólares a Francia por ese concepto.

Es curiosa la manera en la que se ha esquilmado a Rusia desde la caída del comunismo por estos asuntos, dificultando aún más la recuperación del país, el caso es que, por ejemplo, Francia no ha pagado reparaciones de guerra a la URSS por su participación en la Guerra Civil Rusa, con lo cual el que Rusia asumiera en su día la deuda zarista, parece una maniobra para aprovecharse al máximo del árbol caído.

Respecto a las deudas soviéticas, otro tema diferente son las deudas internas entre las diferentes repúblicas, que también trae de cabeza a muchos, ya que estas deudas existían entre todas las repúblicas y es difícil de calcular su valor (sobre todo si tenemos en cuenta que muchas cosas eran asunto común, no dependientes del gobierno republicano). Ya anteriormente Letonia presentó reclamaciones contra varios países, ex-repúblicas soviéticas, como Kazajstán, Ucrania o Kirguistán (en este último caso Letonia reconoció que era él el deudor), pero es extremadamente difícil calcular la suma total, entre otras cosas por el cambio de valor de la moneda. El país que más dispuesto parecía a colaborar con Letonia en el asunto era Kazajstán, pero al final no se ha llegado  a nada. El problema es que si se diera un solo caso de que una ex-república pagara a otra, supondría una avalancha de peticiones entre repúblicas.

Fuentes: News2, Pribalt, Liter

Published in: on abril 29, 2009 at 14:26  Comments (2)  
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Sobre el recuento de votos en Moldavia y otras cosas

Fuentes no oficiales han afirmado que el nuevo recuento de votos realizado esta semana no ha variado los resultados conocidos de las elecciones del 5 de abril en Moldavia. Para la tarde del viernes se esperan los resultados oficiales. En cualquier caso es difícil que la oposición se tranquilice con eso ya que no han participado en el recuento y desde un principio lo han rechazado. Uno de los bulos que se ha extendido por internet es que había más votos que votantes, sin embargo los datos oficiales no lo confirman, ya que los comunistas habrían obtenido 760 mil votos (sobre algo más de un millón y medio de votantes y dos millones y medio de personas con derecho a voto, Moldavia tiene 4 millones de habitantes), lo cual, evidentemente no es más que el número de votantes. Así que no hay pruebas de que haya habido un fraude. La oposición habla ahora de que los comunistas habrían conseguido en realidad el 40% de los votos (no el 50%), pero aunque eso fuera cierto, no cambiaría gran cosa, ya que seguirían siendo los ganadores de las elecciones. Por otro lado, se necesitan 61 escaños para poder elegir presidente, pero los comunistas sólo tienen 60 (otra prueba en contra del fraude en las elecciones, si hubiera habido fraude los comunistas habrían conseguido no sé, 65-70 escaños con lo que podrían elegir al presidente ellos solos sin contar con nadie). La razón de que no consiguieran ese escaño que les falta son los votos en el extranjero, que favorecieron mayoritariamente a la oposición.

Algunos medios de prensa señalan que más problemático que esto es el conflicto entre Rumanía y Moldavia. El gobierno rumano acaba de tomar una medida que ha disgustado enormemente al gobierno moldavo y también a la UE, que es introducir un procedimiento rápido y sencillo para que los moldavos puedan recibir pasaporte rumano. La cosa tiene su curiosidad, porque cuando los húngaros se plantearon hacer lo mismo con los húngaros de Transilvania (en Rumanía), el gobierno rumano puso el grito en el cielo (finalmente los hungaros no lo aplicaron porque fracasó el referendum decisorio). Además es una medida unilateral que afecta a las fronteras de la UE, por lo que seguramente habrá algún tipo de respuesta oficial de la UE,  ya que se supone que por el hecho de ser frontera de la UE, Rumanía tiene que tener una política estricta para el tema de visados, dobles nacionalidades, etc.

Para el gobierno moldavo esta es una medida que fomenta el revisionismo fronterizo, según el presidente moldavo Voronin  (inteligente Voronin, usa el mismo argumento que usaron los rumanos contra los húngaros). En una declaración televisada, Voronin criticó que Rumanía no reconozca la identidad moldava ni la existencia independiente de este país. En la declaración afirmó que no sólo la población de Pridnestrovie (Transdnistria) sino también la de gran parte de Moldavia, no es que no desee la unión con Rumanía, sino que además teme el nacionalismo rumano “agresivo y fundamentalista” (según sus propias palabras). Denunció también que hasta hoy Rumanía no ha firmado un acuerdo básico con Moldavia para el respeto de las fronteras.

Otras noticias sobre los acontecimientos de Moldavia:

– La prensa rusa, haciéndose eco de noticias de la prensa lituana (periódicos Respublika y Lietuvos Rytas)  afirma que hay conexión lituana en el asunto. Así, parece que el Ministerio de AA EE lituano ha financiado varias actividades relaccionadas con la “extensión de la democracia” en Moldavia. La prensa lituana menciona varios nombres de conocidos opositores moldavos que habrían recibido dinero lituano, entre ellos Artur Filat, hermano del líder opositor Vlad Filat.  También la Fundación Soros, a través de su oficina de Chisinau ha estado financiando a la oposición, según la prensa lituana, como reconocía Denis Cenuşă, el director de dicha oficina ante el corresponsal de prensa lituano.  Ya antes de las elecciones, el primer ministro lituano Andrius Kubilius apareció en la televisión moldava pidiendo el voto para uno de los partidos de la oposición, lo que fue considerados por muchos una inmiscusión en los asuntos internos de Moldavia. El asunto ha creado mucha polémica en Lituania (información de Regnum.ru).

– Ucrania ha extraditado a Moldavia a dos empresarios moldavos acusados de intento de golpe de estado y de financiar las manifestaciones violentas:  se trata de Gabriel Stati (empresario y líder de la Unión de Estudiantes y Jóvenes de Moldavia) y Aurel Marinescu. Ambos fueron detenidos el 9 de abril en Odessa (Ucrania).  El padre de Gabriel, Anatoli Stati es el presidente de la importante compañía ASCOM GROUP,  y ha acusado al presidente moldavo Voronin de intentar desestabilizar a la compañía. Así mismo ha pedido, sin éxito, al gobierno ucraniano que detenga la extradición de su hijo (noticia de Regnum.ru).

Fuentes: Népszabadság, Alegeri, Regnum.ru

Elecciones en Moldavia: entrevista a un observador de la OSCE

Un diputado húngaro de Rumanía, András Édler, estuvo presente en las elecciones moldavas como observador internacional (por parte de la OSCE). Un periódico húngaro de Rumanía le ha hecho una entrevista para conocer su opinión sobre lo sucedido en Moldavia. No estoy de acuerdo con su opinión en muchas cosas (lo comentaré después), pero me ha parecido muy interesante dado que asistió a las elecciones como observador internacional.

La entrevista apareció en la revista Háromszék

En conjunto los observadores internacionales no observaron fraude en las elecciones moldavas del domingo, sólo en un distrito se observó alguna irregularidad – afirma András Édler,  parlamentario húngaro de Sfântu Gheorghe (Sepsiszentgyörgy en húngaro) , que ha estado en Moldavia como observador de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE). Según afirma, muchos jóvenes e intelectuales esperaban un cambio, por eso es comprensible que hayan salido a la calle a expresar su malestar. En Chisinau ha predominado estos días una atmósfera similar al de los acontecimientos de 1989 en Rumanía.

— ¿Han observado fraude o irregularidades durante las elecciones?

András Édler: En general no hemos visto irregularidades, y ese es el punto de vista oficial de la OSCE. En un distrito electoral, sin embargo, observamos que no sellaron una de las tarjetas para votar de un ciudadano, sino que escribieron su nombre en una lista aparte, lo que significa que podría haber votado en varias ocasiones. Además en ese distrito en concreto, de 1300 personas con derecho a voto, 130 pasaron a esa lista, lo que es un alto porcentaje. Pero en otros distritos electorales no observamos la existencia de una lista aparte.  Sí hemos oído – aunque no tuvimos modo de observarlo – que antes de las elecciones se amenazó a los ancianos con que no recibirían su pensión si no apoyaban a los comunistas, también oímos de algunos intentos de  presión, también nos llegaron algunas noticias de que personas residentes en el extranjero o fallecidas “habían votado” también.

— ¿Cuándo empezaron las manifestaciones y en qué medida fueron espontáneas?

— Después de hacerse públicos los resultados, el lunes por la mañana salieron a la calle por primera vez los jóvenes. Había niños de 12 y 13 años y también universitarios que se manifestaron pacíficamente, no había gente de edad media o mayores. Hablé con algunos de ellos,  estaban desilusionados porque pensaban que como mucho los comunistas conseguirían el 30 o 40% de los votos. Tenían grandes esperanzas de cambio, del acercamiento de Moldavia a Europa, porque sienten su situación completamente falta de espectativas. No se podía percivir ningún tipo de dirección durante la manifestación, comenzó de manera completamente espontanea.  Esto podemos verlo también porque cuando el martes se reunieron 40 mil personas, dirigieron sus sentimientos anticomunistas al parlamento y a la oficina presidencial fundamentalmente, no intentaron ocupar, por ejemplo, la radio o la televisión – como habría sucedido en una acción dirigida y planeada de antemano. La atmósfera evocaba con exactitud la de los acontecimientos sucedidos en Rumanía en 1989. Sonaban consignas anticomunistas, se veía la fuerza, la  voluntad, incluso intentaron ganarse a los soldados que defendían las instituciones: Vosotros también pertenecéis a nosotros, !entregaos!— les hablaban. El martes los jóvenes volvieron a salir a la calle de la misma manera, pero luego se dividieron en dos grupos, uno se manifestó pacíficamente, el otro empezó a asediar  la oficina presidencial y el parlamento, en media hora más o menos, los ocuparon y junto a la bandera moldava [nota del traductor: en otras fuentes hablan de una bandera rumana no moldava, aunque son muy parecidas] hizaron la bandera de la Unión Europea. Yo mismo ví como el alcalde de Chisinau (de la oposición), intentaba calmar los ánimos, pidiendo a los manifestantes que se manifestaran pacíficamente.

— ¿Qué consecuencias pueden tener los acontecimientos en las relacciones entre la República de Moldavia y Rumanía y puede influir de alguna manera en la situación de las minorías aquí en Rumanía?

— Si no cambian las cosas las relacciones rumano-moldavas, ya de por sí bastante conflictivas van a empeorar, ya han expulsado al embajador rumano y han retirado al embajador moldavo en Bucarest, han introducido la obligatoriedad de visado para los ciudadanos rumanos. Estos pasos son muy serios desde el punto de vista de la diplomacia. Además, el ministro de Asuntos Exteriores rumano Cristian Diaconescu ha declarado que Rumanía va a reaccionar como país perteneciente a la Unión Europea y miembro de la OTAN. No creo que la situación de la minoría húngara de Rumanía se vea afectada por estos acontecimientos, aunque si es importante resaltar que la Región Autónoma de Gagausia es también parte de la República de Moldavia. En cualquier caso, desde el punto de vista de la democracia es muy difícil afirmar que las elecciones hayan sido ilegales, sobre todo después de que la propia OSDE haya dicho que no se han producido irregularidades de entidad. Pero si se demostrara que ha habido fraude habría que tomar medidas drásticas y convocar nuevas elecciones.

_________

Es decir, las elecciones en Moldavia se ajustan a la legalidad internacional, las pequeñas irregularidades que puede haber habido no han influído en el resultado electoral, y en realidad, excepto en un caso, ni siquiera hay pruebas de que hayan existido.

Moldavia (2): La región autónoma de Gagausia

(continuación)

3. LA REGIÓN AUTÓNOMA DE GAGAUSIA

Bandera de Gagausia (fuente: wikipedia)

Bandera de Gagausia (fuente: wikipedia)

Una región aparte, con un estatuto especial, dentro de Moldavia es la Región Autónoma de Gagausia o  Gagauzia (con capital en Comrat), al sur, donde viven la mayoría de los gagausos y búlgaros. La región tiene unos 156 mil habitantes, de ellos el 82% gagauses, el 7,8% moldavos,  el 4,8% búlgaros, el 2,4% rusos y el 2,3% ucranianos. El moldavo (rumano), el ruso y el gagauso son los idiomas oficiales de la región, aunque hay algunas poblaciones donde también lo es el búlgaro. En realidad la lengua más hablada es el ruso, que funciona como lengua franca (los gagauses no suelen conocer el moldavo).  El jefe político de la región es el Bashkan o presidente de Gagausia que forma parte, a la vez del gobierno moldavo, y es elegido en elecciones democráticas cada 4 años. Además existe un parlamento local (Halk Toploshu) de 35 diputados, elegidos cada 4 años también. Las elecciones no suelen coincidir con la de Moldavia. A diferencia del conflicto Moldavia-Transdniester, el conflicto Moldavia-Gagausia se solucionó de manera más o menos pacífica. El momento de mayor tensión se vivió entre 1990 y 1992, cuando se proclamó la independencia (como respuesta a la política nacionalista pro-rumana del gobierno moldavo y a la instauración del moldavo-rumano como idioma oficial), los nacionalistas moldavos reaccionaron con la “Marcha sobre Gagausia”.  Sin embargo los gagausos no tenían grandes ansias independentistas sin que más bien, sólo temían la política nacionalista de Moldavia. Un gran paso en la solución del conflicto fue el referéndum de 1994 en el que la mayoría de los moldavos rechazó la unión con Rumanía (supuso un inmenso chasco para los nacionalistas pro-rumanos). En las elecciones del mismo año los éstos fracasaron y el nuevo parlamento aprovó el estatuto de autonomía para Gagusia y Transdniester.  Las autoridades moldavas aceptaron el derecho a la independencia de Gagausia en el caso de que Moldavia se integre en un futuro en Rumanía. Para establecer las fronteras de Gagausia se realizó un referendum en las regiones donde al menos 1/3 de la población lo pedía, excepto en las regiones con mayoría de población gagausa donde no hubo referendum. En mayo de 1995 se celebró el referéndum en el que un 9/10 de la población participante voto en favor de pertenecer a la región autónoma. Así se creó una región de 30 poblaciones, entre ellas 3 ciudades. 9 poblaciones de la zona quedaron fuera (porque así lo decidieron en el referéndum), eran pueblos de población búlgara.

Escudo de Gagausia (fuente: wikipedia)

Escudo de Gagausia (fuente: wikipedia)

Como detalle curioso, se dice que el mejor vino de Moldavia (los vinos moldavos son conocidos por su calidad en todo la ex-URSS), proviene de esta región.

Se considera que los gagausos son la minoría étnica de Europa Central y oriental con más derechos (tienen gobierno y tribunales autónomos),  además del derecho a la independencia reconocido legalmente.

Hay también minorías de gagausos en otros países, como Ucrania (35 mil),  Bulgaria, Rusia, Kazajstán, Rumanía, Grecia y Turquía. Consideran su país “madre” a Turquía, país que además les proporciona bastante ayuda.

Sobre el origen de los gagauses y su lengua

Su origen no está nada claro, hay varias teorías, podría ser que fueran un pueblo de origen turco que habría emigrado a esta zona huyendo de los mongoles en el siglo XIII, o ser antiguos oguzos turcos (antigua tribu turca). Algunos han apuntado la posibilidad de que sean descendientes de antiguos búlgaros (los búlgaros antiguos no eran un pueblo eslavo sino de origen turco), o incluso que fueran en realidad búlgaros eslavos que habrían perdido su lengua pero no su religión.

De lo que no hay ninguna duda es de que su lengua es una lengua altaica emparentada cercanamente con el turco (de Turquía), el azerí y el turkmeno y también cercana al tártaro de Crimea. Tiene mucha influencia del ruso, el ucraniano, el búlgaro y el rumano-moldavo.

La lengua escrita se normalizó solo en 1956, primero en alfabeto cirílico, pero en 1996 se adaptó al alfabeto latino, siguiendo la influencia turca.

Más información:

Una canción tradicional gagausa

Otra canción, Yasa, Halkim, de Andrei Ivánov

Una revista on-line en lengua gagausa: Ana Sözü

(continaurá)

Fuentes: artículos de varias wikipedias. Revista Kisebségkutatás

Moldavia, una pequeña introducción

La República Moldava, también llamada Moldavia o Moldova es un pequeño país de Europa Oriental situado entre Ucrania y Rumanía.

Moldavia en Europa (fuente: Wikipedia)

Moldavia en Europa (fuente: Wikipedia)

El país surgió en 1991, con la desaparición de la URSS, y desde el principio tuvo serios problemas de identidad ya que para los rumanos es una parte de Rumanía, y por lo tanto rechazan su existencia como país y a los moldavos como pueblo independente. Por otro lado en su interior hay diferentes etnias y la convivencia entre los moldavos-rumanos y éstas no está exenta de conflictos. De hecho, la región del Transdniestrer o Pridnestrovie,  de mayoría de población eslava (rusa y ucraniana) no reconoció en su día la desaparición de la URSS, y temiendo que el país fuera absorvido por Rumanía, declaró la independencia, con ayuda rusa, aunque no ha sido reconocida internacionalmente. Veamos una pequeña introducción a Moldavia. La primera parte del artículo es más bien sobre su historia y datos básicos, luego habrá una segunda parte sobre las regiones autónomas y una última sobre los acontecimientos de los últimos días.

1. DATOS BÁSICOS:

Bandera de Moldavia (fuente: wikipedia)

Bandera de Moldavia (fuente: wikipedia)

Superficie: 33.843 km2. Población: 4,4 millones (3,4 millones sin contar Transdnistria). Capital: Chisinau (en moldavo-rumano) o Kishiniov (en ruso), de 660 mil habitantes.

Descontando Transdnistria, el 78,2% de la población es moldava (rumana- pero sólo el 2% de la población se considera “rumana”), el 8,4% ucraniana, el 5,8 % rusos, el 4,4% gagausos (pueblo turco pero de religión cristiana ortodoxa) y un 2% de búlgaros.  Por lo demás, el ruso es conocido y hablado por casi toda la población.

Hay una región autónoma, Gagausia y otra región, Transdniester que de facto es independiente.

Mapa de Moldavia con Gagausia y la región separatista del Transdniester (Fuente: wikipedia)

Mapa de Moldavia con Gagausia y la región separatista del Transdniester (Fuente: wikipedia)

Distribución étnica de la población (Fuente: wikipedia)

Distribución étnica de la población (Fuente: wikipedia)

2. BREVE INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

i) Hasta la Primera Guerra Mundial

El territorio moldavo actual, con la excepción de la región al este del río Dniester (de facto independiente en la actualidad de Moldavia)  ha recibido históricamente el nombre de Besarabia.  Formó parte del Principado de Moldavia, aunque éste era mucho mayor que la Moldavia actual ya que ocupaba parte de la Rumanía histórica. De igual manera a como la Rus de Kíev refleja el pasado de Rusia y Ucrania, este Principado Moldavo puede ser considerado el antecedente tanto de Rumanía como de Moldavia (aunque no es ninguno de los dos realmente). El centro de este principado siempre estuvo en lo que es hoy la moldavia rumana.

Entre el siglo XV y XVIII el principado de Moldavia fue estado vasallo del Imperio Otomano, aunque los turcos ocuparon varias regiones directamente.  Después, entre 1711 y 1812 Besarabia fue ocupada en diversas ocasiones por el Imperio Ruso en el transcurso de las guerras ruso-turcas,  pero sólo en 1812, por el Tratado de Bucarest, entró a formar parte oficial de Rusia, con el nombre de “Gubernia  de Besarabia”.  El resto del antiguo Principado de Moldavia se unió en 1859 a Valaquia (el nucleo de la actual Rumanía).

Hasta 1918 Besarabia fue parte del Imperio ruso.

La capital, Kishiniov era una de las ciudades de Europa con mayor porcentaje de población judía, así que se hicieron tristemente famosos los progromos antisemitas.

Durante la revolución de 1905, en la zona de Comrat los gagausos  crearon una república independiente de vida breve.

ii) La Moldavia bolchevique y la unión a Rumanía

Tras la revolución bolchevique, el 21 de noviembre de 1917 se formó un parlamento local, el Sfatul Ţării, que proclamó una república democrática, dentro de Rusia e incluye también a diputados en representación de moldavos del Transdniester. Fue la llamada República Democrática Moldava. Ante la extensión de la influencia bolchevique en la zona, los líderes del parlamento empezaron a negociar con el ejército rumano para mantener el poder.  El 14 de enero de 1918 el Rumcherod (el Soviet del Frente  rumano, del Mar Negro y de Odessa) tomó el poder en la capital y proclamó el poder soviético. El Rumcherod lo formaban sobre todo delegados bolcheviques y en menor medida eseristas de izquierda y anarquistas y miembros de otros partidos. Su líder era el bolchevique Vladímir Yudovski. El general ruso Dmitri Shcherbachev solicitó ayuda al ejército rumano, que cruzó la frontera y ocupó parte del país. A la vez, en muchos lugares se crearon soviet de campesinos que se unieron al Rumcherod. La mayor parte de Besarabia y la Gubernia de Jersón quedarán integradas así en la República Soviética de Odessa, dirigida por Yudovski. Sin embargo no pudieron oponerse  durante mucho tiempo al ejército rumano ni a las tropas austro-alemanas, y en febrero de 1918 éstas destruyeron la República Soviética. Antes, el 24 de enero de 1918 el parlamento burgués moldavo proclamó la independencia en las zonas ocupadas por el ejército rumano y finalmente, presionado por los rumanos, el 9 de abril de 1918 votó su unión a Rumanía, de acuerdo a ciertas condiciones. Sin embargo, esas condiciones no se tuvieron en cuenta en el momento decisivo, y cuando el parlamento votó su incorporación final, en noviembre de 1918, sólo una minoría de parlamentarios participaron en la votación (44 de 125).

República Soviética de Odessa (febrero-marzo 1918)- Fuente: wikipedia

República Soviética de Odessa (febrero-marzo 1918)- Fuente: wikipedia

El Tratado de París de 1920 reconoció las nuevas fronteras de Rumanía, pero la URSS no lo firmó nunca.

Por lo demás, la represión contra los bolcheviques fue brutal, en la ciudad de Bendery las tropas rumanas fusilaron a cientos de personas en la llamada “Valla Negra” y torturaron a varios miles.

La unión no fue un proceso exento de problemas, muchos no estaban de acuerdo con ella, entre otros los miembros de las minorías étnicas (gagausos, búlgaros y otros) y obreros influídos por ideas soviéticas. Así que hubo numerosas huelgas y manifestaciones (por ejemplo las huelgas de ferroviaros en Kishiniov). En muchos casos se produjeron violentos enfrentamientos entre las tropas rumanas y los manifestantes. En el campo hubo levantamientos campesinos y en la región oriental del Dniester surgió un movimiento partisano bastante fuerte. Hubo varios levantamientos, como por ejemplo el de Jotin en enero-febrero de 1919, a consecuencia del cual varios cientos de personas fueron ejecutadas por el ejército rumano sin ni siquiera juicio previo (se calcula que murieron además unos 10-15 mil personas y varias decenas de miles huyeron a territorio soviético, quizás alrededor de 50 mil, aunque hay bastante discusión en torno a las cifras),  también destacó el levantamiento bolchevique de Bendery (27 de mayo de 1919) o el de Tatarbunary (1924).

Además, durante la guerra civil rusa,  en mayo de 1919, se creó una  República soviética de Besarabia, con capital en Odessa.  Presionada por las tropas francesas y polacas se trasladó la capital a Tiraspol en agosto y se proclamó una especie de gobierno en el exilio, ya que ni Odessa ni Tiraspol formaron parte nunca de la Besarabia histórica.  En septiembre de 1919 desapareció también y gran parte de sus territorios estuvieron ocupados por los polacos hasta 1920.

iii) La Moldavia soviética de entreguerras

Después del triunfro de los bolcheviques en la guerra civil rusa, éstos intentaron que se realizara un plebiscito en la región para que la población pudiera decidir a qué país pertenecer, pero Rumanía se negó en redondo. Así que los soviéticos decidieron considerar Moldavia como un territorio ocupado por un país extranjero y en 1924 crearon, dentro del marco de la URSS, en concreto en la República Socialista Soviética de Ucrania, la Región Autónoma Socialista Soviética de Moldavia. Su capital fue Balta hasta 1929, año en que fue trasladada a Tiraspol.

Bandera de la Región Autónoma de Moldavia (Fuente:wikipedia)

Bandera de la Región Autónoma de Moldavia (Fuente:wikipedia)

Entre 1925 y 1928 su presidente fue Lazar Kaganovich y entre 1932 y 40, ni más ni menos que Nikita Jruschov.

En 1929 tenía  572 mil habitantes de ellos el 30,1% moldavos, el 48,5% ucranianos, un 8,5% rusos, 8,5% judíos y un 4,4% de  otras nacionalidades.

Moldavia durante el periodo de entreguerras, en la URSS y en Rumanía. (Fuente: wikipedia)

Moldavia durante el periodo de entreguerras, en la URSS y en Rumanía. (Fuente: wikipedia)

Antes de la segunda guerra mundial la URSS recuperó los territorios en disputa con Rumanía: Besarabia y el norte de Bukovina.  La URSS lanzó un ultimatum al gobierno rumano para que abandonara esas zonas y el 28 de junio de 1940 las tropas soviéticas  recuperaron un territorio de unos 50 mil km2 y 3,75 millones de habitantes (solo la mitad moldavos o rumanos). Se formó entonces la República Socialista Soviética de Moldavia, como unión de Besarabia y la Región Autónoma de Moldavia, aunque algunos de los territorios pasaron a formar parte también de Ucrania.

Entre las medidas que se tomaron una de las primeras fue la expulsión de la minoría alemana y la deportación de varios miles de personas a Siberia en el marco de la deskulakización y la lucha contra el nacionalismo rumano.

Durante la Segunda Guerra Mundial la URSS perdió el territorio al ser invadida por la Alemania nazi y por Rumanía. Pero en 1944 lo recuperó.

iv. La República Socialista Soviética de Moldavia

Bandera de la RSS de Moldavia (Fuente: wikipedia)

Bandera de la RSS de Moldavia (Fuente: wikipedia)

Escudo de la RSS de Moldavia (Fuente: wikipedia)

Escudo de la RSS de Moldavia (Fuente: wikipedia)

La nueva Moldavia tenía una superficie de 33,7 mil km2 y una población de  4,337 millones de habitantes en 1989.En 1940 la población era de 2,7 millones de habitantes, de ellos el 70% moldavos.

En 1989 la distribución de la población era: 2,8 millones de moldavos (64,6%), 0,6 millones de ucranianos, 0,6 rusos (13,8% en ambos casos), 153 mil gagausos (3,5%), 88 mil  búlgaros y 66 mil judíos.

Los primeros años tras la guerra fueron bastante duros, hubo hambrunas a consecuencia de los efectos de la guerra, y se calcula que murieron alrededor de 100 mil personas.

El país quedó fundamente agrícola, son famosos aun hoy en día sus vinos, por ejemplo, sin embargo la zona al este del Dniester recibió grandes inversiones industriales, y parte importante de la industria de Moldavia se concentra en esa zona independiente (se dice que el 40% de la producción industrial del país se producía allí, además del 90% de la toda la producción eléctrica).

En cualquier caso, entre los años cincuenta y ochenta se vivio una relativa prosperidad y tranquilidad en la zona, que ha dado pie a una cierta nostalgia por esa época y que probablemente tiene también algo que ver con la popularidad del partido comunista.

Como curiosidad, Leonid Brezhniev fue entre 1950-52 secretario general del Partido Comunista Moldavo.

v. La caída de la URSS y la independencia

Ya en los años 60 o 70 hubo movimientos nacionalistas antisoviéticos, pero sólo en los últimos años de existencia de la URSS empezaró a desarrollarse un movimiento nacionalista moldavo fuerte. Sin embargo, a la par, creció también una reacción a él entre los no moldava de la república (gagauses, rusos y ucranianos).

El 25 de febrero de 1990 se celebraron las primeras elecciones, con el triunfó del Frente Popular Moldavo, nacionalista. Mircea Snegur  se convirtió en presidente de la república. El 23 de junio del 90 el estado moldavo proclamó su soberanía y el 27 de agosto de 1991 la independencia.  El referendum celebrado en la URSS el 17 de marzo del 91 sobre el mantenimiento de la unión fue boicoteado por el gobierno moldavo así que solo se pudo realizar en los centros militares, Gagausia, Transdniester y Bendery, allí el 98% de los votantes se mostró a favor de la Unión (solo pudieron votar 700 mil personas).

El primer presidente de la Moldavia independiente fue también Snegur, que ganó las primeras elecciones y era favorable a una política nacionalista pro-rumana,  lo que aumentó la desconfianza de las otras nacionalidades. Una de las primeras medidas polémicas fue el cambio en 1991 del nombre de la lengua oficial de moldava a lengua rumana.

Ante el temor a la política nacionalista y a la aplicación del moldavo rumano como lengua oficial, en la zona de Gagausia y en Transdniester se proclamó la independencia. Y en 1992 un ejército de voluntarios moldavos armados se dirigió a las zonas que habían proclamado su independencia, produciéndose violentos enfrentamientos. El Transdniester y los gagausos se apoyaron mutuamente.

Sin embargo, la situación de tensión se relajó en 1994, cuando los nacionalistas pro-rumanos sufrieron varias derrotas electorales.  Las elecciones del 24 de febrero las ganó el Partido Agrario, y en el referendum sobre la unidad con Rumanía triunfó el sí a la independencia y el no a la unión. En la nueva constitución, aprovada el 27 de agosto del 2004 se dio autonomía completa a las regiones secesionistas, con lo que Gagausia decidió reintegrarse en Moldavia (no así Transdniester) – el asunto se verá más en profundidad en el próximo artículo- , volvió a cambiarse el nombre del idioma oficial, que a partir de ahora será el moldavo. Se sustituyó también el himno nacional, hasta entonces el rumano.

En abril de ese mismo año Moldavia se adhirió a la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

En abril del 1995 hubo un nuevo intento de los pro-rumanos de que la constitución definiera la lengua “rumana” como idioma oficial. El presidente Snegur fue uno de los artífices del intento, pero la mayoría del parlamento rechazó la propuesta.

En las elecciones del 2001 ganó por mayoría absoluta (71 escaños de 101) el Partido de los Comunistas Moldavos y se eligió un nuevo presidente, el también comunista Vladímir Voronin. En el 2005 se celebraron nuevas elecciones con triunfo comunista, aunque esta vez solo con 56 escaños (mayoría absoluta sobre los 101, pero según la legislación moldava son necesarios 61 escaños para elegir al presidente), por lo que se tuvo que pactar con la oposición, aunque también  Voronin fue elegido presidente;  se formó así un bloque pro-europeo que busca principalmente la integración rápida con la UE.

Los años de gobierno comunista se pueden calificar de éxito ya que ha mejorado la situación económica del país y se ha reducido el nivel de pobreza.

Sin embargo las relacciones con la República secesionista del Transdniester han seguido siendo conflictivas. Solo en los dos últimos años parece que han mejorado algo, sobre todo por las buenas relacciones dentre Moldavia y Rusia, país que hace de mediador.

(continuará)

Fuentes: varios artículos de diversas wikipedias (rusa, húngara, española e inglesa), artículos de prensa: Pravda, Nové Slovo, Népszabadság, Index, Regnum.ru, Kissebség kutatás