Bielorrusia y el poder soviético (1917-1939) – 2ª parte

II.LA LIBERACIÓN, VERANO DE 1920.

Fronteras en diciembre de 1919. Nota: la línea negra hace referencia a las fronteras definitivas de entreguerras. Fuente: Wikipedia.

Józef Piłsudski (1867-1935), jefe de estado polaco, pasa revista a sus soldados en el Minsk ocupado. Fuente: Wikipedia.

Tras el triunfo del Ejército Rojo en el frente Este y el Sur ante las tropas blancas e internacionales, el gobierno soviético pudo respirar. Las ofensivas del Ejército Rojo se centraron en la defensa contra Polonia y en marzo de 1920 se liberaron numerosos territorios, aunque finalmente los polacos consiguieron detener la ofensiva.

Las autoridades soviéticas prepararon un nuevo golpe en la dirección Minsk-Bialistok- Varsovia. La ofensiva comenzó el 14 de mayo, pero volvió a fracasar  en sus objetivos, aunque aseguró algunos territorios en torno a Lepel. El fracaso llevó a las autoridades soviéticas a aumentar sus esfuerzos en el frente bielorruso. Además, el 12 de junio de 1920 se firmó la paz con la Lituania burguesa (en Kaunas, ya que Vilno, considerada capital por los lituanos había sido ocupada por los polacos), lo que permitió concentrar todavía más los esfuerzos en Polonia. El acuerdo de paz incluía la entrega a Lituania de Vilno y de otros territorios que los bielorrusos consideraban suyos, y que todavía estaba en manos polacas. La nueva ofensiva, con casi 170 mil hombres, iniciada en julio de 1920, fue un éxito y se recuperaron numerosos territorios. Minsk fue liberado el 11 de julio, el 14 Vilno, el 19 Grodno. En agosto de 1920 todo el territ,orio bielorruso estaba en manos soviéticas y la guerra se trasladó entonces al territorio polaco, lo que dio una nueva dimensión a los acontecimientos, ya que la guerra defensiva pasa a ser una ofensiva para extender la revolución internacional. Tujachevski, uno de los estrategas bolcheviques más destacados, habló incluso de no parar hasta Berlín. Sin embargo los obreros polacos no se rebelaron contra su gobierno, sino que lo apoyan en la defensa. Además Polonia recibió importante ayuda de los países occidentales, especialmente de Francia, que trabajaban para arrasar el país soviético y no podían permitir que la influencia comunista se extendiera.

Fronteras en junio de 1920. Fuente: wikipedia.

Fronteras en agosto de 1920. Puede verse el gran avance soviético, el Ejército Rojo casi llega a Varsovia. Fuente: Wikipedia.

Mientras tanto, en las zonas liberadas de Bielorrusia se creó un gobierno provisional revolucionario, en el que destacaban bolcheviques como A. Cherviakov, V. Knorin, I. Adamovich, I. Klishevski, V. Ignatovski o A. Vainshtein. El 31 de julio de 1920 se proclamó la RSS de Bielorrusia, independiente y sobre bases socialistas.  Hasta la convocatoria de un Congreso Panbielorruso de Soviet, el poder lo ejerció el Comité Militar Revolucionario. El proceso fue apoyado por el Partido Comunista de Litbel, el CC de los sindicatos de Minsk y de la gubernia de Minsk y el CC del partido Bund.

La guerra continuó, aunque las partes están cada vez más agotadas. La ofensiva soviética llegó a las puertas de Varsovia, pero allí, el ejército de Tujachevski fue derrotado y tuvo que retroceder. El 12 de octubre se firmó un acuerdo preliminar de paz (en Riga, entre representantes de la Rusia Soviética, la RSS de Ucrania y Polonia, los intereses bielorrusos los representaba la parte rusa), pero las tropas polacas continuaron su avance.   De nuevo se reiniciaron las negociaciones de paz. El jefe del estado polaco, Józef Pilsudski siguió con sus intentos de ocupar Bielorrusia y el ejército de Bulak-Bulajovich inició una ofensiva en Mozyr, sin embargo fracasó y los bolcheviques detuvieron el avance.

Mijail Tujachevski (1893-1937), líder militar soviético. Fuente: wikipedia.

Soldados polacos muestran banderas y estandartes bolcheviques capturados tras la batalla de Varsovia. 1920. Fuente: wikipedia.

El 13-17 de diciembre de 1920 pudo celebrarse por fin, en Minsk, el Congreso Panbielorruso de Soviet, que fue dominado por los comunistas (155 delegados de un total de 218).

Ante la inminente firma de la paz y la retirada polaca de la guerra, la Rada Bielorrusa, sita en Varsovia creó una unidad para luchar contra el ejército Rojo en la zona de Slutsk, que abandonaron los polacos e iba a caer en manos soviéticas. Se creó una Rada o Consejo de Slutsk para oponerse a la entrada de tropas soviéticas y organizar alguna forma de resistencia. Sin embargo no pudieron hacer nada para detener al Ejército Rojo y se retiran hacia Occidente, entregándose a los polacos.

Finalmente el 18 de marzo de 1921 se firmó el acuerdo de paz definitivo entre las autoridades soviéticas y Polonia. Es la denominada paz de Riga.  La parte occidental de Bielorrusia (Brest y Grodno, así como la región occidental de Minsk y Vítebsk) quedó en manos de Polonia. Se trataba de un territorio de 112 mil km2 con 4 millones de habitantes, la mayoría de ellos bielorrusos, aunque había importantes minorías lituanas, polacas y judías en él. Supuso la partición de Bielorrusia. Presionados por la desastrosa situación del país en ruinas, las autoridades soviéticas decidieron aceptar un acuerdo injusto, parece ser que solo Bujarin votó en contra, cuando se discutió la paz en los órganos de dirección soviéticos. La Bielorrusia Soviética quedó reducida a un territorio de menos de 60 mil km2 con 1,6 millones de habitantes (las antiguas provincias de la gubernia de Minsk – Minsk, Borísov, Bobruisk, Igumen, Mozyr, Slutsk). Además las antiguas gubernias de Vítebsk y Gomel entraban en la composición de la RSFSR.

Caricatura soviética que ridiculiza el apoyo de las potencias occidentales a Polonia. El cerdo es Polonia, que está en brazos de Francia. En el documento que sostiene en las manos se hace referencia a las fronteras polacas de 1772, que deseaban recuperar los chovinistas polacos. Fuente: wikipedia.

Firma del acuerdo de Riga, 1921. Fuente: wikipedia.

Sin embargo el acuerdo sirvió para debilitar aún más al movimiento blanco antibolchevique, ya que el general blanco Wrangel perdió el apoyo de los polacos.

Para los políticos nacionalistas bielorrusos y ucranianos el pacto fue duro golpe, la estrategia de colaboración con Polonia o Lituania había fracasado, solos no tenían fuerzas para imponerse a los bolcheviques. Las fuerzas políticas bielorrusas quedaron dividas en cuatro grupos. Por un lado la Bielorrusia Soviética, con capital en Minsk. En Polonia la República Popular Bielorrusa, dirigida por Lutskiévich. En Kaunas-Kovno (Lituania) el gobierno de Lastovski. Y además un “gobierno libre” sostenido por el ejército Bulak-Balajovich en torno a la Rada de Slutsk (en territorio soviético, pero duró poco).

Caricatura independentista bielorrusa sobre la Paz de Riga, 1921. Fuente: wikipedia.

Polonia tras la Paz de Riga. Fuente: wikipedia.

Mientras Polonia y la Rusia Bolchevique discutían de un acuerdo de paz, y lo acababan firmando, el conflicto entre Polonia y Lituania fue cobrando cada vez más importancia. El 9 de octubre de 1920 unidades polacas, dirigidas por Ljucian Źeligowski ocuparon Vilno despueś de violar el alto el fuego (en teoría iban por su cuenta, pero en realidad contaban con el consentimiento secreto del gobierno de Pilsudski). El 12 de octubre, en torno a estos territorios ocupados por Polonia se formó la Lituania Media, un estado títere en manos polacas, donde hubo también lugar para los representantes bielorrusos pro-polacos, como Antón Lutskiévich. En enero de 1922 se celebraron elecciones, aunque parte de la población  las boicoteó (sobre todo lituanos y judíos). El parlamento (o Sejm) así creado anunció su deseo de integrarse en Polonia como una provincia autónoma. Las protestas de Lituania y Rusia, e incluso de la Liga de Naciones no cambió el transcurso de los acontecimientos. Después de la anexión los políticos bielorrusos ya no fueron más necesarios al gobierno polaco para mantener la pantomina y fueron apartados de los puestos de dirección.

Bandera del estado títere de Lituania Central, bajo influencia polaca (1920-22). Fuente: wikipedia.

Mapa de la República de Lituania Central, con capital en Vilno (ciudad reclamado por Bielorrusia y por Lituania). Fuente: wikipedia

Żeligowski y sus soldados en Vilno, 1920. Fuente: Wikipedia

Celebración en Vilno por la incorporación a Polonia, en 1922. Fuente: wikipedia.

En cuanto al gobierno de Bulak-Balajovich, que hizo funcionar una República Libre Bielorrusa en torno a Slutsk y que se había formado por una unidad militar bielorrusa que había luchado contra los bolcheviques junto a los polacos, en realidad se trataba de una unidad de guardias blancos, vinculada a Víktor Savinkov y cuyo objetivo no era tanto la independencia de Bielorrusia sino el derrocamiento del poder soviético. Tras la paz de Riga las fuerzas blancas y antibolcheviques no podían seguir teniendo su centro en Polonia.  La idea de Savinkov, Peremykin, Balajovich y otros era ocupar unos territorios que Polonia debía abandonar en favor de Rusia, e iniciar desde allí una campaña para acabar con el bolchevismo y llegar al mismo Moscú. Contaban con conseguir el apoyo de la población local campesina. Pero su intento se caracterizó por la desmoralización de los soldados, los pogromos, violaciones, robos y asesinatos, y la mayoría de la población de la zona respiró aliviada cuando las tropas del Ejército Rojo derrotaron definitivamente al ejército de Balajovich y Savinkov.

Respecto al gobierno de Lastovski, este se verá sin ningún apoyo y acabará disolviéndoses. Lastovski dejará la política y en 1927 se instalará en la URSS.

 El gobierno de la República Popular Bielorrusa (el RPB), será cada vez más débil, aunque seguirá existiendo. En 1923 el gobierno soviético anunció una amnistía política para los independentistas bielorrusos. Por eso muchos líderes decidieron regresar a la Bielorrusia soviética, como por ejemplo Lastovski, Tsvikevich o Lesik. Una minoría permaneció en las zonas occidentales de Bielorrusia (ocupada por los polacos y bajo una fuerte represión), como Lutskiévich, aunque eran partidarios de la unión de esas tierras a la Bielorrusia soviética. Para entonces la lucha contra el yugo polaco en Bielorrusia Occidental es dirigida por el movimiento comunista. Solo un grupo muy pequeño, dirigido por Krechevski, siguió luchando por la independencia total de Bielorrusia.

En cualquier caso el gobierno de la RPB, dominado por el grupo de Krechevski, siguió existiendo, de hecho incluso existe hoy en día y es el gobierno en el exilio más antiguo, en la actualidad tiene su sede en Nueva York. Su presidente fue entre 1919 y 1928 Piotr Krechevski (que falleció en Praga en 1928). En la actualidad la presidente de la RPB es Ivonka Survilla (residente en Canadá – por cierto, durante unas temporadas vivió en España, entre 1959 y 1965, trabajó en una emisora de radio de propaganda antisoviética en lengua bielorrusa). Como curiosidad, la RPB (ahora llamada República Democrática Bielorrusa) no reconoce a la Bielorrusia independiente (ni siquiera la gobernada por los nacionalistas tras la caída de la URSS). Por otro lado su influencia en Bielorrusia es nula.

Los territorios bielorrusos ocupados por Polonia, la Bielorrusia Occidental, no recibiero ningún tipo de autonomía, más bien el peso de la represión y la polonización forzosa. Solo en 1939 se conseguiría unificar Bielorrusia, cuando las tropas soviéticas liberaran el territorio del yugo polaco y lo unieran con la Bielorrusia socialista, sin embargo hay que esperar al final de la Segunda Guerra Mundial para la unificación definitiva de las tierras bielorrusas (aunque algunos territorios que los nacionalistas consideran bielorrusos siguieron sin pertenecer a Bielorrusia, como por ejemplo Vilno-Vilnius, actual capital de Lituania). De la situación en Bielorrusia Occidental, bajo el yugo polaco, se habló ya en su día, me remito al artículo de entonces, aquí.

Minorías étnicas en Polonia según el censo polaco de 1931. Puede verse que en las zonas orientales la población mayoritaria es bielorrusia y ucraniana, aún depués de varios años de políticas destinadas a polonizar las minorías. Ojo con el mapa, en él se refleja la etnia mayoritaria en la región, pero hay casos en los que la etnia mayoritaria era minoría (esto sucedía por ejemplo en algunas zonas orientales donde la población de otras minorías superaba en conjunto a los polacos, pero aparecen reflejados en el mapa como zonas polacas, ya que la etnia más numerosa era la polaca). Fuente: Wikipedia.

Representación de la Bielorrusia Occidental sobre un mapa actual de Belarús. Fuente: Wikipedia.

(Fin de la segunda parte. En los sucesivo los artículos se referiran a la RSS de Bielorrusia, dentro de la URSS).

Fuentes:

Chigrínov, P: История Беларуси (Historia de Bielorrusia). Editorial Polymia, Minsk, 2002. (Este libro puede ser consultado en internet en ruso, por ejemplo aquí, en la excelente biblioteca digital rusa Literatura Militar).

Semushin, D: Belorusszia rövid története (Breve historia de Bielorrusia). Editorial ELTE – Ruszisztikai központ, Budapest, 1996.

Distintos artículos de la wikipedia rusa, polaca y bielorrusa.

La manipulación de la historia y el culto al nazismo en el Báltico (a propósito de un libro)

Un interesante artículo de la revista húngara “Eszmélet” (ya mencionada en alguna ocasión en este blog), en el que con la excusa de la crítica a un libro de historia, se nos muestran los intentos de manipular la historia en los países bálticos, llegándose incluso al punto de justificar el nazismo, como contraposición a la brutal demonización de la URSS.

El libro en cuestión es “The Anti-Soviet resistance in the Baltic States”. Vilnius. Genocide and Resistance Research Centre of Lituania. 2006. Y fue editado en su día con la colaboración de varias instituciones “científicas” de los tres países bálticos.

El autor del artículo húngaro es László Nagy y el título del texto es: “La historia castrada. El síntoma de la weimarización báltica”. Y se puede encontrar aquí, en la página de la revista Eszmélet, en versión original. El artículo fue publicado en el número 81 de la citada revista, primavera del 2009.

He aquí un resumen del artículo:

¿Cómo se vuelve propaganda la ciencia de la historia? Esta cuestión se plantea ya sea intencionadamente o no al leer el volumen de estudios históricos publicados en inglés y dirigido a los países occidentales, por uno de los institutos de historia lituana más destacados: El centro de investigación de la Resistencia y el Genocidio Lituano. La edición, con el título “La resistencia antisoviética en los estados bálticos” es uno de los síntomas de la actividad destructora de la identidad que refuerza el olvido colectivo y la memoria selectiva, y refleja la simplificación de pensamiento público y de visión de la historia tras la caída del comunismo.

(…)

El volumen, que analiza a grandes rasgos la historia de las repúblicas soviéticas bálticas y la resistencia antisoviética, sencillamente ni siquiera tiene en cuenta la ocupación alemana y la resistencia antifascista. Si lo hiciera, inmediatamente se vendría abajo toda su “heroización” de los movimientos antisoviéticos.

[El libro ha sido escrito por importantes historiadores], solo se sale de la lista Mart Laar, que escribe sobre los “hermanos del bosque” estonios, primer ministro de la República de Estonia. Entre todos los autores, Laar es el único que ha “olvidado” escribir las fuentes en las notas a pie de página. Como político le podría ser perdonable, pero Laar ya dice al principio que ha sido el autor del primer trabajo global sobre el movimiento de los Hermanos Del Bosque (publicado en 1992 en estonio en Tallinn) (…). Otro de los problemas que se plantea es que sus fuentes se basan en conversaciones y recuerdos de ciertas personas, y también en uso de ciertos materiales de archivo. La historia oral es un hecho indispensable para alcanzar el mayor grado de objetividad, pero exige, en cualquier caso una postura crítica, y solo entonces es de verdad efectiva. Sin embargo, por desgracia, en el escrito del primer ministro falta una crítica seria de las fuentes.

(…)

El estudio mas completo es sobre la historia de Letonia, aunque la parte más extensa es sobre Lituania, casi la mitad del libro. Solo en el caso de Letonia se habla de la ocupación alemana (por Vineta Rolmane, de una universidad letona), así como de la relación entre la iglesia católica y la resistencia antisoviética, que trata hasta 1990. El bloque temático lituano solo lo trata hasta 1967 y en el caso de Estonia, no sabemos nada de la actividad del clero en el movimiento de resistencia antisoviética.
(…)

Cuando se habla de la oposición contra el régimen soviético en Lituania, Arvydas Anasaukas plantea un extenso estudio de las fuentes … pero solo de las que le interesa. Por ejemplo no menciona obras que contradicen la imagen del movimiento de resistencia que él quiere dar, por ejemplo “El libro negro desconocido”, publicado en la época soviética, editado por Ilia Érenburg y que documenta la eliminación sistemática de la población judía de los territorios soviéticos por los alemanes. La fuente de todos los males es la dictadura “comunista”. Y calla que los guerrilleros anticomunistas asesinaron de la manera más brutal e inhumana a casi toda la población judía y gitana del Báltico.

El autor no se pasa al bando del antisemitismo abiertamente, pero no menciona los crímenes nazis – no al nivel que debería teniendo en cuenta su gravedad. Es más, cuando compara los dos regímenes, el nazi sale mejor parado. Sería de esperar que los autores del volumen rechazaran y criticaran el salvajismo de la resistencia. Pero parece que los nuevos estados nacionales de Europa Oriental han encontrado en la oposición de extrema derecha, filofascista y “nacional” su ideología legitimadora.

La colección de artículos solo valora la ocupación alemana como el daño a la independencia nacional de los estados bálticos, sin mencionar siquiera la liquidación de la población judía o gitana.

El primer texto, de Valentinas Brandisauskas parece incluso justificar la organización filogermana lituana creada en 1940 en Berlín, el LAF (Frente de Activistas Lituanos), y a su milicia creada en 1941, el TDA (Defensa del Trabajo Nacional). Primero mostrando que su objetivo principal era la liberación de Lituania, y en segundo lugar, que sus miembros pertenecían a un amplio espectro político, desde la socialdemocracia hasta la extrema derecha. Pero el autor olvida que muchos comunistas y socialistas se unieron al movimiento nacionalsocialista y desde ese momento daba igual cual hubiera sido su pasado, sino que lo importante es lo que hicieron en esa época sangrienta.
Cuando caracteriza al dirigente de la LAF, Kazys Skirpa, se menciona que su tesis principal era que solo Alemania sería capaz de liberar Lituania de la ocupación bolchevique. Skirpa creía en el eslogan nazi de la reorganización de Europa tras la guerra. Y pensaba que la restauración del estado lituano estaba unida a los objetivos nazis. Tanto en sus declaraciones, como en sus programas podían verse sus principios: culto al dirigente, nacionalsocialismo, alejamiento de los judíos de la vida política y económica, etc. Pero no considera que el antisemitismo de Skirpa fuera algún crimen. Mientras que menciona positivamente las acciones antisoviéticas y de desarme de las unidades del Ejército Rojo en junio de 1941, en el momento del ataque alemán, no menciona ni un solo pogrom contra los judíos o gitanos.

La población judía lituana fue eliminada casi en su totalidad. Para finales de 1941 quedaban solo 40 mil judíos de 220 mil, y todos encerrados en guetos, y después, en 1943-44 fueron asesinados al hacer explotar los guetos, o deportados a campos de concentración. Así, finalmente solo 8 mil judíos lituanos sobrevivieron a la guerra. Viktor Kutorga, médico oncólogo y antifascista, menciona la tragedia que se vivió en Vilnius los primeros días, en junio de 1941, en “El desconocido libro negro”. “Los guerrilleros irrumpieron en las casas de los judíos, asesinaron a los hombres, a las mujeres y a los niños y luego robaron los bienes de las víctimas. El 30 de junio, en un solo día, en la fortaleza de Vilnius fueron asesinados 5 mil judíos, principalmente intelectuales. Los verdugos aquí fueron lituanos, elegidos por los alemanes para la tarea. Obligaron a los judíos a desnudarse, a que se tumbaran en el suelo y luego disparaban ráfagas de ametralladora sobre ellos. (…) El 29 de octubre, en el gueto de Kaunas, donde había 28 mil judíos, pusieron en marcha a las 5 de la mañana a 10 mil hombres, a la novena fortaleza, donde fueron todos asesinados al día siguiente. Especialmente afectó a los intelectuales. (…) Cualquiera que pasaba por allí podía ver los fusilamientos.

En otoño de 1943 soldados húngaros y de las SS tomaron la tarea de acabar con los judíos que quedaban. El 27 de octubre de 1943 los alemanes eligieron a 3.500 mujeres junto con sus hijos y los llevaron a la estación. Allí separaron a los hijos de las madres y los envenenaron. Los niños murieron allí, a la vista de sus madres. Luego golpearon a las madres y las torturaron, por ejemplo clavándoles agujas ardiendo bajo las uñas. Cuando perdían el conocimiento las colgaban de un árbol. Pero tenían cuidado de que no murieran, si veían que estaba a punto de morir las bajaban. Al día siguiente quemaron en la hoguera a los padres. Desnudaron a las madres y siguieron torturándolas.

Junto a los alemanes y sus aliados (entre ellos húngaros), también la población local se encargó de exterminar a los gitanos. De los 300 mil gitanos exterminados en los territorios soviéticos, 10 mil lo fueron en Lituania, lo que representaba la práctica totalidad de la población gitana de Lituania. Hasta hoy en día Hungría, por ejemplo, no ha pedido perdón por los judíos y gitanos exterminados, de hecho ni siquiera es algo conocido por el público.

También la letona Vineta Rolmane hace incapié en la ocupación alemana, sin examinar los crímenes de guerra y contra la humanidad. El ministro imperial (Ostminister) de los territorios ocupados orientales (Ostland), era el famoso teórico de la teoría de las razas, Alfred Rosenberg, supeditado a él estaba Otto Dreschler, Comisario General de Letonia. Aquí, después de que la población aceptara la llegada de los alemanes con alegría, rápidamente se hizo dominante el rechazo hacia los nazis (eso dice Vineta). La actividad de los guerrilleros que luchaban contra los comunistas está justificada como la justa revancha frente a los agravios. Con eso el libro deja atrás el mínimo democrático, que considera la victoria de los aliados frente a los nazis un hecho indiscutiblemente positivo. Además de callar el hecho del holocausto, describe los diferentes grupos antifascistas, que por la falta de una coordinación común, no podían volverse efectivos (el círculo de demócratas civiles dirigido por el profesor Konstantins Cakste, creado en 1941, Partido del Centro Democrático; el Partido Obrero Socialdemócrata Letón, que realizaba actividades ilegales desde febrero de 1942; el Consejo Central Letón, creado en agosto de 1943 por representantes de partidos democráticos prohibidos; el grupo de resistencia surgido en el ejército, del general Janis Kurelis; la revista Tautas balss, editada por la Unión Nacionalista Letona; la agrupación Jaunpulki -Nuevo Ejército – de 50 jóvenes de entre 15 a 18 años que funcionó desde abril hasta julio de 1942).

Rolmane calla que de 70 mil judíos letones apenas 4 mil sobrevivieran la guerra. En los primeros meses de guerra, fueron liquidados 30 mil judíos por los Eisatzgrupp, luego en octubre de 1941, a los sobrevivientes los internaron en el gueto y hasta finales de año fueron asesinados otros treinta mil. A finales de 1943 se cerró el gueto y sus habitantes fueron llevados a Salaspils, y más tarde al campo de concentración de Stutthof.

El conmovedor relato del Holocausto letón está reflejado en el diario de la niña judía de 15 años Sejna Gram, de Preili, y también se puede encontrar en el Libro Negro Desconocido. Los 1500 judíos de la pequeña localidad de Preili fueron exterminados casi en su totalidad. Solo 6 sobrevivieron la guerra. El 9 de agosto de 1941 los nazis ejecutaron a la familia de Gram.

En Rezekne hubo un exterminio similar por parte de los ocupantes. Sobrevivieron 3 judíos de los 6 mil de antes de la guerra. Cuatro días antes de la llegada de las tropas del Ejército Rojo los alemanes quemaron o hicieron explotar más del 70% de los edificios de piedra de la ciudad.

(…)

De los países bálticos, en Letonia era donde el porcentaje de gitanos era mayor, casi todos ellos fueron exterminados. (unos 2500).

Cuando llegó la noticia del ataque alemán a la URSS, los “Hermanos del Bosque” se ocultaron en los bosques de Estonia y comenzaron la lucha contra el Ejército Rojo. Tiit Noormets, consejero de la Sección de Investigación y Publicación del Archivo Estatal Estonio, lo documenta en su estudio, sin embargo calla el holocausto. En Estonia el porcentaje de judíos era pequeño, había unos 5 mil, de ellos solo quedaban mil cuando el Ejército Soviético volvió a recuperar la región. La mayoría fueron ejecutados.

Los mil gitanos de Estonia fueron exterminados. En total, durante la ocupación alemana fueron asesinados 6 mil personas, judíos, gitanos y comunistas o simpatizantes.

Un porcentaje importante de la opinión pública de los Países Bálticos hoy en día no quiere ni darse cuenta de la existencia del Holocausto. Cuando el periódico Eesti Paevaleht organizó una encuesta sobre la cuestión, en la pregunta de si apoyaría que se estableciera un día en recuerdo de las víctimas del holocausto, el 93% respondieron negativamente. Solo un 7% lo aprobó.

El grado de la solidaridad social por los criminales de guerra nazi lo demuestra el hecho de que después de la caída del comunismo, ni siquiera en un caso alguno de ellos ha pagado por sus crímenes. Contra doce emigrantes lituanos en los EEUU, criminales de guerra, se inició un proceso judicial, pero 11 de ellos regresaron a Lituania con la caída del comunismo, entre ellos Alaksandras Lileikis, un alto cargo de la Policía Secreta Lituana (Saugumas), y su suplente, Kazys Gimzaukas.

El juicio solo pudo comenzar cuando por su estado físico ya no podían presentarse ante el tribunal. El primero murió antes de concluir el juicio. El segundo fue condenado, pero debido a su mal estado de salud no cumplió la condena.

Tras la caída del comunismo, en 1991, el gobierno lituano ha perdonado a numerosos criminales nazis perseguidos por el Centro Simon Wisenthal.

Del 36 Escuadrón de Seguridad Estonia, que en agosto de 1942 participó en la matanza de Novogrudok, en Bielorrusia, quedan vivas aún 16 personas, que fueron condecoradas por sus actos en diciembre de 1942. La Oficina de Policía de la Seguridad el Estado rechazó la petición del Centro Simon Wiesenthal para juzgarlos afirmando que no había pruebas para hacerlo, rechazando la opinión del Tribunal Internacional Estonio para la Investigación de Crímenes contra la Humanidad y del único testigo sobreviviente.

En la opinión pública de los países bálticos dominan dos grandes errores:

1. De entre los crímenes nazis y comunistas, los segundos son más graves. No se pueden perdonar los crímenes de los segundos y todos los días hay que recordarle a la sociedad la tragedia.

2. Los judíos son los enemigos de la nación y se los considera a todos comunistas.

El ejemplo más evidente de esta esquizofrenia nacional es Tomas Venclova, poeta lituano que vivió mucho tiempo en la emigración, historiador de la literatura, lingüista, dramaturgo, ensayista y traductor. Su padre, Antanas Venclova, fue un alto funcionario de la época comunista, consejero del pueblo de educación, uno de los escritores más destacados del país, autor del realismo socialista. Tomas ha rechazado hasta tal punto su pasado comunista que en muchas cuestiones sus ideas son nazis. Y Tomas dice también que “no envidio a los dirigentes lituanos de la época, a los que la historia les ofreció solo la posibilidad de poder elegir etre Hitler, Stalin y la muerte.

(…)

La ciencia histórica ha sobrepasado sus propias fronteras, se ha hundido al nivel de la propaganda política y no vemos que ese caída pueda ser detenida. No se distinguen los rasgos de una escritura de la historia objetiva que pudiera salvar la ciencia de la trampa de la weimarización.

http://www.eszmelet.hu/index2.php?act=period〈=HU&item=1150&auth=Nagy%20L%C3%A1szl%C3%B3:%20&info=Eszm%C3%A9let%20foly%C3%B3irat,%2081.%20sz%C3%A1m%20%282009.%20tavasz%29

Sobre el recuento de votos en Moldavia y otras cosas

Fuentes no oficiales han afirmado que el nuevo recuento de votos realizado esta semana no ha variado los resultados conocidos de las elecciones del 5 de abril en Moldavia. Para la tarde del viernes se esperan los resultados oficiales. En cualquier caso es difícil que la oposición se tranquilice con eso ya que no han participado en el recuento y desde un principio lo han rechazado. Uno de los bulos que se ha extendido por internet es que había más votos que votantes, sin embargo los datos oficiales no lo confirman, ya que los comunistas habrían obtenido 760 mil votos (sobre algo más de un millón y medio de votantes y dos millones y medio de personas con derecho a voto, Moldavia tiene 4 millones de habitantes), lo cual, evidentemente no es más que el número de votantes. Así que no hay pruebas de que haya habido un fraude. La oposición habla ahora de que los comunistas habrían conseguido en realidad el 40% de los votos (no el 50%), pero aunque eso fuera cierto, no cambiaría gran cosa, ya que seguirían siendo los ganadores de las elecciones. Por otro lado, se necesitan 61 escaños para poder elegir presidente, pero los comunistas sólo tienen 60 (otra prueba en contra del fraude en las elecciones, si hubiera habido fraude los comunistas habrían conseguido no sé, 65-70 escaños con lo que podrían elegir al presidente ellos solos sin contar con nadie). La razón de que no consiguieran ese escaño que les falta son los votos en el extranjero, que favorecieron mayoritariamente a la oposición.

Algunos medios de prensa señalan que más problemático que esto es el conflicto entre Rumanía y Moldavia. El gobierno rumano acaba de tomar una medida que ha disgustado enormemente al gobierno moldavo y también a la UE, que es introducir un procedimiento rápido y sencillo para que los moldavos puedan recibir pasaporte rumano. La cosa tiene su curiosidad, porque cuando los húngaros se plantearon hacer lo mismo con los húngaros de Transilvania (en Rumanía), el gobierno rumano puso el grito en el cielo (finalmente los hungaros no lo aplicaron porque fracasó el referendum decisorio). Además es una medida unilateral que afecta a las fronteras de la UE, por lo que seguramente habrá algún tipo de respuesta oficial de la UE,  ya que se supone que por el hecho de ser frontera de la UE, Rumanía tiene que tener una política estricta para el tema de visados, dobles nacionalidades, etc.

Para el gobierno moldavo esta es una medida que fomenta el revisionismo fronterizo, según el presidente moldavo Voronin  (inteligente Voronin, usa el mismo argumento que usaron los rumanos contra los húngaros). En una declaración televisada, Voronin criticó que Rumanía no reconozca la identidad moldava ni la existencia independiente de este país. En la declaración afirmó que no sólo la población de Pridnestrovie (Transdnistria) sino también la de gran parte de Moldavia, no es que no desee la unión con Rumanía, sino que además teme el nacionalismo rumano “agresivo y fundamentalista” (según sus propias palabras). Denunció también que hasta hoy Rumanía no ha firmado un acuerdo básico con Moldavia para el respeto de las fronteras.

Otras noticias sobre los acontecimientos de Moldavia:

– La prensa rusa, haciéndose eco de noticias de la prensa lituana (periódicos Respublika y Lietuvos Rytas)  afirma que hay conexión lituana en el asunto. Así, parece que el Ministerio de AA EE lituano ha financiado varias actividades relaccionadas con la “extensión de la democracia” en Moldavia. La prensa lituana menciona varios nombres de conocidos opositores moldavos que habrían recibido dinero lituano, entre ellos Artur Filat, hermano del líder opositor Vlad Filat.  También la Fundación Soros, a través de su oficina de Chisinau ha estado financiando a la oposición, según la prensa lituana, como reconocía Denis Cenuşă, el director de dicha oficina ante el corresponsal de prensa lituano.  Ya antes de las elecciones, el primer ministro lituano Andrius Kubilius apareció en la televisión moldava pidiendo el voto para uno de los partidos de la oposición, lo que fue considerados por muchos una inmiscusión en los asuntos internos de Moldavia. El asunto ha creado mucha polémica en Lituania (información de Regnum.ru).

– Ucrania ha extraditado a Moldavia a dos empresarios moldavos acusados de intento de golpe de estado y de financiar las manifestaciones violentas:  se trata de Gabriel Stati (empresario y líder de la Unión de Estudiantes y Jóvenes de Moldavia) y Aurel Marinescu. Ambos fueron detenidos el 9 de abril en Odessa (Ucrania).  El padre de Gabriel, Anatoli Stati es el presidente de la importante compañía ASCOM GROUP,  y ha acusado al presidente moldavo Voronin de intentar desestabilizar a la compañía. Así mismo ha pedido, sin éxito, al gobierno ucraniano que detenga la extradición de su hijo (noticia de Regnum.ru).

Fuentes: Népszabadság, Alegeri, Regnum.ru