¿Preparaba el mariscal Tujachevski el derrocamiento de Stalin?

El 22 de mayo de 1937, el mariscal Tujachevski, uno de los militares más importantes de la URSS, fue detenido acusado de conspiración militar trotskista y espionaje en favor de Alemania, es lo que se conoce como el Caso de la Organización Militar Trotskista-Antisoviética o también simplemente Caso Tujachevski. El 12 de junio de 1937 fue ejecutado junto a otros siete altos cargos militares (I. Yákir, I. Uborievich, A. Kork, R. Eideman, V. Putna, B. Feldman, V. Primakov). Otro de los inculpados, Yan Gamárnik, se suicidó días antes, tras conocer su acusación.

El mariscal de la URSS, Mijail Tujachevski

El mariscal de la URSS, Mijail Tujachevski

Tras el XX Congreso del PCUS, en el que Jruschov denunció a Stalin y su política, se consideró que las acusaciones eran falsas y en 1957 fueron rehabilitados.  Sin embargo, en los últimos años son cada vez más los que ponen en duda esta versión, fabricada por los revisionas jruschovianos dentro de la campaña contra Stalin.  Hay ya bastantes evidencias que echan por tierra la teoría de la falsificación, y por el contrario refuerzan la idea de que Tujachevski no era inocente.  Ante la evidencia, en occidente se ha extendido la idea de que todo habría sido un truco de la inteligencia alemana, que habría preparado pruebas de que estos altos cargos eran traidores, para que los propios soviéticos los quitaran de en medio. Sin embargo, los datos aportados por la historiografía rusa más bien parecen confirmar la idea de que Tujachevski efectivamente era culpable de los crímenes de los que fue acusado y era miembro de una conspiración bien real.

Tujachevski durante el juicio

Tujachevski durante el juicio, el 11 de junio de 1937

Dejo aquí un interesante artículo del periódico Komsomólskaya Pravda sobre la cuestión.

¿Preparaba Tujachevski el derrocamiento de Stalin?

David Genkin – Komsomólskaya Pravda, San Petersburgo

http://www.kp.ru/daily/26032.3/2948835/

(El 16 de febrero se cumplen 120 años del nacimiento del legendario líder militar soviético Tujachevski).
El 11 de junio de 1937 el periódico “Pravda” publicó una nota sobre el enjuiciamiento de altos cargos militares del Ejército Rojo, arrestados bajo la acusación de traición a la Patria. La lista era encabezada por el famoso mariscal de la URSS, Mijail Tujachevski. La tarde de ese mismo día todos los acusados fueron condenados a muerte y ejecutados.

Cuatro años después la URSS se vio inmersa en la Gran Guerra Patria. Así que muchos empezaron a pensar si  la depuración de este gran grupo de líderes militares no fue precisamente la causa de las severas derrotas iniciales del Ejército Rojo. Después surgió la teoría de que no existió ningún “conspiración de Tujachevski”. Sencillamente Stalin, que sufría de desconfianza paranóica, se tragó la falsificación que habían organizado los servicios secretos alemanes, a través del presidente checoslovaco Edvard Beneš.

El bromista de  Schellenberg

Sin embargo, materiales publicados parcialmente hace poco, del proceso cerrado sobre Tujachevski, y de su investigación, rebelan que el complot  ni por asomo fue inventado. – Nadie ha visto las así llamadas carpetas de Beneš -dice el historiador de servicios secretos Aleksandr Kolpakidi-. Y en el proceso judicial no fueron usadas. Esta versión surgió primero en las memorias del dirigente militar de los servicios de inteligencia del Tercer Reich, Walter Schellenberg (en la famosa serie “Diecisiete instantes de una primavera”, su personaje fue interpretado por Oleg Tabakov). Pero no hay base para creerlo. En primer lugar, a este señor le gustaban las “tomaduras de pelo”, en segundo lugar, tenía que mostrar al mundo el éxito de los servicios de inteligencia alemanes.  Además, hasta el 22 de junio de 1941 – fecha de la invasión alemana sobre la URSS, Walter Schellenberg no trabajaba en los servicios de inteligencia, y aunque los documentos existieran, no podía tener conocimiento de la existencia de las carpetas de Beneš [Nota del traductor – eso no es del todo cierto, ya que Schellenberg antes de esa fecha trabajaba en el contraespionaje alemán].

Además durante el proceso todos los acusados reconocieron su culpa. “El crimen es tan grave, que es difícil hablar de clemencia, pero pido a la audiencia que me crea, soy completamente sincero, no guardo ningún secreto ni ante el poder soviético ni ante el partido” – dijo en su última declaración Tujachevski.  Por supuesto los acusados pudieron mentir por las torturas. Pero hay otras pruebas de la realidad del complot. Por ejemplo los informes de los agentes en el extranjero del NKVD.

– En febrero de 1937 llegó el siguiente informe a Moscú desde Berlín, -cuenta el investigador Vladímir Bobrov-. El embajador de Checoslovaquia en Alemania ha informado al presidente Edvard Beneš, de por qué las negociaciones secretas entre los representantes de ambos países están estancadas. La cuestión es que en opinión de Adolf Hitler, tales negociaciones no tienen sentido, ya que en Rusia, en los próximos tiempos se va a producir un cambio de poder.

Salvar al país

A comienzo de los años treinta la oposición a Stalin en el partido cobró fuerza. Estaban descontentos por la colectivización, el abandono de la idea de la revolución mundial y el paso del poder desde las estructuras del partido a las estructuras del estado.

El complot se organizó en realidad en 1932. Al principio era muy variado y las figuras claves fueron los dirigentes del NKVD Genrij Yágoda, el Primer Secretario del Comité Ejecutivo Central Avel Enukidze y el político Nikolai Bujarin.

Durante la instrucción Tujachevski reconoció que había sido Enukidze quien le había introducido en la conspiración.

– Al mariscal le eran inherentes la ambición, el resentimiento, e incluso las intrigas, – dice la historiadora y escritora Yelena Prudnikova. – Por eso tenía frecuentes conflictos con sus colegas. En 1930 Tujachevski entregó al gobierno del país una nota sobre el rearme del Ejército Rojo. Stalin no tuvo la menor palabra de elogio sobre ella. Y Tujachevski se ofendió mucho.  Al poco tiempo se encontró con Enukidze en varias actividades sindiales. El secretario del Comité Ejecutivo Central, se compadeció del general, ambos criticaban el clima político del país y coincidían en la opinión de que Stalin llevaba el país a la catástrofe. Enukidze propuso a Tujachesvki incorporarse a la lucha contra “el régimen de Stalin”.

Como consecuencia, el así llamado partido de la guerra, se fue apartando de los políticos. A su dirección se alzó Mijail Tujachevski.

Escenarios del golpe

Los oficiales agrupados en torno a Tujachevski querían establecer en el país una dictadura militar, por cuanto el ejército era, en su opinión, la élite de la sociedad.

Según uno de los escenarios, existía un plan de derrota en la guerra en ciernes con Alemania. Se proponía el derrocamiento de Stalin y la firma de la paz.  Seguramente con las condiciones del enemigo.

Según un segundo escenario, el golpe se produciría en tiempos de paz a través de la desaparición de miembros del entonces gobierno soviético.

Stalin y su círculo supieron de la existencia del complot ya en invierno de 1937. En primavera Bujarin, Yagoda y Enukidze fueron arrestados. En el pleno de febrero-marzo del CC del PCUS, el comisario del pueblo para la defensa, Voroshílov, anunció por primera vez que en el Ejército Rojo actuaba una organización enemiga.

Para mayo de 1937 quedaban en libertad solo Tujachevski y algunos de sus colaboradores de las altas esferas.

Entonces Tujachevski entendió que no podía contemporizar más. Muchos especialistas coinciden en la opinión de que el golpe había sido fijado para el 1 de mayo: el desfile militar permitía llevar al ejército a Moscú sin levantar sospechas. Sin embargo el 7 de abril el Politburó decidió enviar a Tujachevski a Londres  para la coronación de Jorge VI. La ceremonioa había sido fijada para el 12 de mayo. El mariscal aplazó tres semanas la fecha del golpe.

Pero a mediados de abril en el Kremlin supieron de la amplitud del complot. El 22 de abril, por “razones de seguridad”, se anuló el viaje de Tujachevski.

El 1 de Mayo las autoridades iniciaron en Moscú una campaña de seguridad sin precedentes: todos los pases para el Kremlin fueron reemplazados, francotiradores se situaron en el tejado del GUM, Voroshílov llevaba un revolver mientras se dirigía a la tribuna del Mausoleo. Pero por alguna razón Tujachevski no quiso volver a la fecha inicial del golpe.

Los arrestos continuaron, incluso el mismo mariscal fue apartado del puesto de vicepresidente el consejo del pueblo de defensa y fue nombrado comandante del distrito militar de la zona del Volga. Cuatro días después, Stalin recibió al militar en el Kremlin.

– Tujachevski quería aclarar porqué habían sido arrestradas su mujer y su adjunto – afirma el historiador Serguei Minakov. – Stalin dijo que estaban detenidos por sospechas de espionaje. Era una comprobación, y para el mariscal era mejor permanecer lejos de Moscú en ese momento.

El 22 de mayo fue arrestado el propio Tujachevski.

Los amos del mundo.

Y ahora, hablemos de un tercer escenario del golpe. Entre los altos cargos oficiales de la URSS y Alemania se desarrollaron fructíferas relacciones desde los años 20, en la URSS fueron adiestrados militares alemanes, de hecho fue aquí donde resurgió el ejército alemán: el tratado de Versalles prohibía a los alemanes este tipo de actividades.

Tras la llegada de los nazis al poder en 1933 la colaboración se rompió. Pero los contactos entre militares siguieron. Entre los alemanes había no pocos “orientalistas”  – altos jerarcas opuestos a Hitler y que no deseaban una guerra contra la URSS.

En opinión de numerosos historiadores, en los años 30 se produjo el así llamado doble complot. Se suponía que en la URSS y Alemania practicamente al mismo tiempo serían eliminados Stalin y Hitler, y en ambos países se establecería una dictadura militar, aliada una de la otra. Una alianza de tal calibre no habría podido ser derrotada por el resto de los ejércitos del mundo.

Sobre Tujachevski

Mijail Nikoláievich Tujachevski nació el 16 de febrero de 1893. Su padre era un noble empobrecido, su madre una campesina. Tras acabar la escuela militar sirvió en el Regimiento Semiónovski [uno de los más antiguos de Rusia, su origen se remontaba al siglo XVII]. Durante la Primera Guerra Mundial fue hecho prisionero. En 1918 entró en el Ejército Rojo, donde hizo una carrera meteórica. Dirigió en todos los frentes, participó en la derrota de Kolchak y Denikin. Aplastó brutalmente el levantamiento de Kronshtadt y la rebelión en la provincia de Tambov. En los años 20-30 ocupó distintos puestos en la dirección del ejército. El 11 de junio de 1937 fue ejecutado.

PREGUNTA

Y si el plan hubiera salido bien…

La historia no conoce  el modo subjuntivo. Pero todos podemos intentar imaginar por qué camino habra ido nuestro país si en 1937 los conspiradores militares hubieran podido hacer triunfar sus planes.

– Tujachevski no habría podido mantener el poder, habría empezado un sangriento enfrentamiento entre todos – afirma Yelena Prudnikova.- Se habría repetido la situación de 1917-1918, cuando tras la destitución del emperador, en Rusia estalló la Guerra Civil.

Concuerda con ella Vladímir Bobrov:

– En opinión de muchos observadores internacionales el apartamiento de Stalin habría llevado a la URSS a la desintegración, con todas las consecuencias que emanarían de ello.  Y si durante Stalin la represión fue masiva, en un gobierno de Tujachevski habría sido mucho peor…

Además de esto, si hubiera crsitalizado el tercer escenario, tarde o temprano Alemania y la URSS se habrían puesto de acuerdo en la lucha decisiva por el gobierno mundial.

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Sello sobre Tujachevski en la URSS (1963)

Sello sobre Tujachevski en la URSS (1963) – Fuente

En la página del periódico hay un documental sobre la cuestión, lamentablemente solo en ruso. Su título “El bonaparte ruso. La guerra secreta del mariscal Tujachevski”. También se puede ver aquí:

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Bielorrusia y el poder soviético (1917-1939) – 2ª parte

II.LA LIBERACIÓN, VERANO DE 1920.

Fronteras en diciembre de 1919. Nota: la línea negra hace referencia a las fronteras definitivas de entreguerras. Fuente: Wikipedia.

Józef Piłsudski (1867-1935), jefe de estado polaco, pasa revista a sus soldados en el Minsk ocupado. Fuente: Wikipedia.

Tras el triunfo del Ejército Rojo en el frente Este y el Sur ante las tropas blancas e internacionales, el gobierno soviético pudo respirar. Las ofensivas del Ejército Rojo se centraron en la defensa contra Polonia y en marzo de 1920 se liberaron numerosos territorios, aunque finalmente los polacos consiguieron detener la ofensiva.

Las autoridades soviéticas prepararon un nuevo golpe en la dirección Minsk-Bialistok- Varsovia. La ofensiva comenzó el 14 de mayo, pero volvió a fracasar  en sus objetivos, aunque aseguró algunos territorios en torno a Lepel. El fracaso llevó a las autoridades soviéticas a aumentar sus esfuerzos en el frente bielorruso. Además, el 12 de junio de 1920 se firmó la paz con la Lituania burguesa (en Kaunas, ya que Vilno, considerada capital por los lituanos había sido ocupada por los polacos), lo que permitió concentrar todavía más los esfuerzos en Polonia. El acuerdo de paz incluía la entrega a Lituania de Vilno y de otros territorios que los bielorrusos consideraban suyos, y que todavía estaba en manos polacas. La nueva ofensiva, con casi 170 mil hombres, iniciada en julio de 1920, fue un éxito y se recuperaron numerosos territorios. Minsk fue liberado el 11 de julio, el 14 Vilno, el 19 Grodno. En agosto de 1920 todo el territ,orio bielorruso estaba en manos soviéticas y la guerra se trasladó entonces al territorio polaco, lo que dio una nueva dimensión a los acontecimientos, ya que la guerra defensiva pasa a ser una ofensiva para extender la revolución internacional. Tujachevski, uno de los estrategas bolcheviques más destacados, habló incluso de no parar hasta Berlín. Sin embargo los obreros polacos no se rebelaron contra su gobierno, sino que lo apoyan en la defensa. Además Polonia recibió importante ayuda de los países occidentales, especialmente de Francia, que trabajaban para arrasar el país soviético y no podían permitir que la influencia comunista se extendiera.

Fronteras en junio de 1920. Fuente: wikipedia.

Fronteras en agosto de 1920. Puede verse el gran avance soviético, el Ejército Rojo casi llega a Varsovia. Fuente: Wikipedia.

Mientras tanto, en las zonas liberadas de Bielorrusia se creó un gobierno provisional revolucionario, en el que destacaban bolcheviques como A. Cherviakov, V. Knorin, I. Adamovich, I. Klishevski, V. Ignatovski o A. Vainshtein. El 31 de julio de 1920 se proclamó la RSS de Bielorrusia, independiente y sobre bases socialistas.  Hasta la convocatoria de un Congreso Panbielorruso de Soviet, el poder lo ejerció el Comité Militar Revolucionario. El proceso fue apoyado por el Partido Comunista de Litbel, el CC de los sindicatos de Minsk y de la gubernia de Minsk y el CC del partido Bund.

La guerra continuó, aunque las partes están cada vez más agotadas. La ofensiva soviética llegó a las puertas de Varsovia, pero allí, el ejército de Tujachevski fue derrotado y tuvo que retroceder. El 12 de octubre se firmó un acuerdo preliminar de paz (en Riga, entre representantes de la Rusia Soviética, la RSS de Ucrania y Polonia, los intereses bielorrusos los representaba la parte rusa), pero las tropas polacas continuaron su avance.   De nuevo se reiniciaron las negociaciones de paz. El jefe del estado polaco, Józef Pilsudski siguió con sus intentos de ocupar Bielorrusia y el ejército de Bulak-Bulajovich inició una ofensiva en Mozyr, sin embargo fracasó y los bolcheviques detuvieron el avance.

Mijail Tujachevski (1893-1937), líder militar soviético. Fuente: wikipedia.

Soldados polacos muestran banderas y estandartes bolcheviques capturados tras la batalla de Varsovia. 1920. Fuente: wikipedia.

El 13-17 de diciembre de 1920 pudo celebrarse por fin, en Minsk, el Congreso Panbielorruso de Soviet, que fue dominado por los comunistas (155 delegados de un total de 218).

Ante la inminente firma de la paz y la retirada polaca de la guerra, la Rada Bielorrusa, sita en Varsovia creó una unidad para luchar contra el ejército Rojo en la zona de Slutsk, que abandonaron los polacos e iba a caer en manos soviéticas. Se creó una Rada o Consejo de Slutsk para oponerse a la entrada de tropas soviéticas y organizar alguna forma de resistencia. Sin embargo no pudieron hacer nada para detener al Ejército Rojo y se retiran hacia Occidente, entregándose a los polacos.

Finalmente el 18 de marzo de 1921 se firmó el acuerdo de paz definitivo entre las autoridades soviéticas y Polonia. Es la denominada paz de Riga.  La parte occidental de Bielorrusia (Brest y Grodno, así como la región occidental de Minsk y Vítebsk) quedó en manos de Polonia. Se trataba de un territorio de 112 mil km2 con 4 millones de habitantes, la mayoría de ellos bielorrusos, aunque había importantes minorías lituanas, polacas y judías en él. Supuso la partición de Bielorrusia. Presionados por la desastrosa situación del país en ruinas, las autoridades soviéticas decidieron aceptar un acuerdo injusto, parece ser que solo Bujarin votó en contra, cuando se discutió la paz en los órganos de dirección soviéticos. La Bielorrusia Soviética quedó reducida a un territorio de menos de 60 mil km2 con 1,6 millones de habitantes (las antiguas provincias de la gubernia de Minsk – Minsk, Borísov, Bobruisk, Igumen, Mozyr, Slutsk). Además las antiguas gubernias de Vítebsk y Gomel entraban en la composición de la RSFSR.

Caricatura soviética que ridiculiza el apoyo de las potencias occidentales a Polonia. El cerdo es Polonia, que está en brazos de Francia. En el documento que sostiene en las manos se hace referencia a las fronteras polacas de 1772, que deseaban recuperar los chovinistas polacos. Fuente: wikipedia.

Firma del acuerdo de Riga, 1921. Fuente: wikipedia.

Sin embargo el acuerdo sirvió para debilitar aún más al movimiento blanco antibolchevique, ya que el general blanco Wrangel perdió el apoyo de los polacos.

Para los políticos nacionalistas bielorrusos y ucranianos el pacto fue duro golpe, la estrategia de colaboración con Polonia o Lituania había fracasado, solos no tenían fuerzas para imponerse a los bolcheviques. Las fuerzas políticas bielorrusas quedaron dividas en cuatro grupos. Por un lado la Bielorrusia Soviética, con capital en Minsk. En Polonia la República Popular Bielorrusa, dirigida por Lutskiévich. En Kaunas-Kovno (Lituania) el gobierno de Lastovski. Y además un “gobierno libre” sostenido por el ejército Bulak-Balajovich en torno a la Rada de Slutsk (en territorio soviético, pero duró poco).

Caricatura independentista bielorrusa sobre la Paz de Riga, 1921. Fuente: wikipedia.

Polonia tras la Paz de Riga. Fuente: wikipedia.

Mientras Polonia y la Rusia Bolchevique discutían de un acuerdo de paz, y lo acababan firmando, el conflicto entre Polonia y Lituania fue cobrando cada vez más importancia. El 9 de octubre de 1920 unidades polacas, dirigidas por Ljucian Źeligowski ocuparon Vilno despueś de violar el alto el fuego (en teoría iban por su cuenta, pero en realidad contaban con el consentimiento secreto del gobierno de Pilsudski). El 12 de octubre, en torno a estos territorios ocupados por Polonia se formó la Lituania Media, un estado títere en manos polacas, donde hubo también lugar para los representantes bielorrusos pro-polacos, como Antón Lutskiévich. En enero de 1922 se celebraron elecciones, aunque parte de la población  las boicoteó (sobre todo lituanos y judíos). El parlamento (o Sejm) así creado anunció su deseo de integrarse en Polonia como una provincia autónoma. Las protestas de Lituania y Rusia, e incluso de la Liga de Naciones no cambió el transcurso de los acontecimientos. Después de la anexión los políticos bielorrusos ya no fueron más necesarios al gobierno polaco para mantener la pantomina y fueron apartados de los puestos de dirección.

Bandera del estado títere de Lituania Central, bajo influencia polaca (1920-22). Fuente: wikipedia.

Mapa de la República de Lituania Central, con capital en Vilno (ciudad reclamado por Bielorrusia y por Lituania). Fuente: wikipedia

Żeligowski y sus soldados en Vilno, 1920. Fuente: Wikipedia

Celebración en Vilno por la incorporación a Polonia, en 1922. Fuente: wikipedia.

En cuanto al gobierno de Bulak-Balajovich, que hizo funcionar una República Libre Bielorrusa en torno a Slutsk y que se había formado por una unidad militar bielorrusa que había luchado contra los bolcheviques junto a los polacos, en realidad se trataba de una unidad de guardias blancos, vinculada a Víktor Savinkov y cuyo objetivo no era tanto la independencia de Bielorrusia sino el derrocamiento del poder soviético. Tras la paz de Riga las fuerzas blancas y antibolcheviques no podían seguir teniendo su centro en Polonia.  La idea de Savinkov, Peremykin, Balajovich y otros era ocupar unos territorios que Polonia debía abandonar en favor de Rusia, e iniciar desde allí una campaña para acabar con el bolchevismo y llegar al mismo Moscú. Contaban con conseguir el apoyo de la población local campesina. Pero su intento se caracterizó por la desmoralización de los soldados, los pogromos, violaciones, robos y asesinatos, y la mayoría de la población de la zona respiró aliviada cuando las tropas del Ejército Rojo derrotaron definitivamente al ejército de Balajovich y Savinkov.

Respecto al gobierno de Lastovski, este se verá sin ningún apoyo y acabará disolviéndoses. Lastovski dejará la política y en 1927 se instalará en la URSS.

 El gobierno de la República Popular Bielorrusa (el RPB), será cada vez más débil, aunque seguirá existiendo. En 1923 el gobierno soviético anunció una amnistía política para los independentistas bielorrusos. Por eso muchos líderes decidieron regresar a la Bielorrusia soviética, como por ejemplo Lastovski, Tsvikevich o Lesik. Una minoría permaneció en las zonas occidentales de Bielorrusia (ocupada por los polacos y bajo una fuerte represión), como Lutskiévich, aunque eran partidarios de la unión de esas tierras a la Bielorrusia soviética. Para entonces la lucha contra el yugo polaco en Bielorrusia Occidental es dirigida por el movimiento comunista. Solo un grupo muy pequeño, dirigido por Krechevski, siguió luchando por la independencia total de Bielorrusia.

En cualquier caso el gobierno de la RPB, dominado por el grupo de Krechevski, siguió existiendo, de hecho incluso existe hoy en día y es el gobierno en el exilio más antiguo, en la actualidad tiene su sede en Nueva York. Su presidente fue entre 1919 y 1928 Piotr Krechevski (que falleció en Praga en 1928). En la actualidad la presidente de la RPB es Ivonka Survilla (residente en Canadá – por cierto, durante unas temporadas vivió en España, entre 1959 y 1965, trabajó en una emisora de radio de propaganda antisoviética en lengua bielorrusa). Como curiosidad, la RPB (ahora llamada República Democrática Bielorrusa) no reconoce a la Bielorrusia independiente (ni siquiera la gobernada por los nacionalistas tras la caída de la URSS). Por otro lado su influencia en Bielorrusia es nula.

Los territorios bielorrusos ocupados por Polonia, la Bielorrusia Occidental, no recibiero ningún tipo de autonomía, más bien el peso de la represión y la polonización forzosa. Solo en 1939 se conseguiría unificar Bielorrusia, cuando las tropas soviéticas liberaran el territorio del yugo polaco y lo unieran con la Bielorrusia socialista, sin embargo hay que esperar al final de la Segunda Guerra Mundial para la unificación definitiva de las tierras bielorrusas (aunque algunos territorios que los nacionalistas consideran bielorrusos siguieron sin pertenecer a Bielorrusia, como por ejemplo Vilno-Vilnius, actual capital de Lituania). De la situación en Bielorrusia Occidental, bajo el yugo polaco, se habló ya en su día, me remito al artículo de entonces, aquí.

Minorías étnicas en Polonia según el censo polaco de 1931. Puede verse que en las zonas orientales la población mayoritaria es bielorrusia y ucraniana, aún depués de varios años de políticas destinadas a polonizar las minorías. Ojo con el mapa, en él se refleja la etnia mayoritaria en la región, pero hay casos en los que la etnia mayoritaria era minoría (esto sucedía por ejemplo en algunas zonas orientales donde la población de otras minorías superaba en conjunto a los polacos, pero aparecen reflejados en el mapa como zonas polacas, ya que la etnia más numerosa era la polaca). Fuente: Wikipedia.

Representación de la Bielorrusia Occidental sobre un mapa actual de Belarús. Fuente: Wikipedia.

(Fin de la segunda parte. En los sucesivo los artículos se referiran a la RSS de Bielorrusia, dentro de la URSS).

Fuentes:

Chigrínov, P: История Беларуси (Historia de Bielorrusia). Editorial Polymia, Minsk, 2002. (Este libro puede ser consultado en internet en ruso, por ejemplo aquí, en la excelente biblioteca digital rusa Literatura Militar).

Semushin, D: Belorusszia rövid története (Breve historia de Bielorrusia). Editorial ELTE – Ruszisztikai központ, Budapest, 1996.

Distintos artículos de la wikipedia rusa, polaca y bielorrusa.

Los rusos y la “desestalinización”. Encuestas.

El Centro Panruso de Estudios sobre la Opinión Pública (VTsIOM, según sus siglas en ruso) es una de las agencias de encuestas más prestigiosas de los países formados a partir de la disolución de la URSS, además de ser la más antigua, fue creada allá por el 1987, todavía en la época soviética. Todos los años realiza encuestas sobre la opinión de la población rusa respecto a Stalin. Aunque su objetividad ha sido puesta en entredicho por algunos partidos de izquierda, especialmente por el Partido Comunista de la Federación Rusa, debido a su cercanía al presidente ruso y a los círculos capitalistas de ese país, me parecen interesantes los datos que muestran sus estudios, que refuerzan lo que otras estadísticas ya han dejado claro anteriormente, a saber: que a pesar de la propaganda brutal contra el régimen comunista y contra Stalin, la población rusa, en especial el sector de la población que vivió la época, tiene un buen recuerdo de ambos y no se ha dejado embaucar por las mentiras y las manipulaciones que están a la orden del día, y que por desgracia tanto han calado incluso entre los propios comunistas.

Stalin en la Conferencia de Yalta (1945) - Fuente: Wikipedia

Evidentemente toda encuesta debe ser tomada con ciertas reservas, y más aún en este caso, sin embargo algunos de los resultados me parecen curiosos y dignos de atención. Hay que tener en cuenta que la encuesta se realizó mientras tenía lugar  la discusión pública sobre la campaña por la “desestalinización” que se ha lanzado desde ciertos sectores de la sociedad y que ha sido bien recibida por los círculos dirigentes de la Federación Rusa, que la han adoptado como suya. Por eso mismo es una cuestión de actualidad y no solo una mera curiosidad. Los datos de la encuesta de este año fueron publicados el 27 de abril (2011) y se pueden consultar en ruso en la página del centro mencionado, en concreto aquí:

http://wciom.ru/index.php?id=459&uid=111561

La encuesta fue realizada a 1600 personas el 16-17 de abril del 2011, en 138 localidades de 46 regiones diferentes de la Federación Rusa. El error no supera el 3,4%.

El Stalinobus. En algunas ciudades rusas se ha pintado el rostro de Stalin en algunos autobuses para celebrar la Victoria en la Segunda Guerra Mundial. Este en concreto es un autobús de San Petersburgo. La foto fue tomada en mayo del 2010. (Fuente:http://epic-hero.ru/2011/05/15/stalinobus/)

En resumen:

– El 24% de los encuestados afirman que su familia sufrió en una u otra medida la represión estalinista. De ellos el 10% conocen los detalles, el 14% solo conocen el hecho de haber sufrido la represión, sin más. El 46% de los encuestados afirma que su familia nunca sufrió ningún tipo de represión. El 26% no saben nada del asunto.

Este dato es importante, ya que muestra que el 72% de la población (de los encuestados, para ser exactos), solo tienen conocimiento de la supuesta represión por la propaganda, los libros de “historia” (más bien yo diría de pseudohistoria), etc, no porque haya tenido algún contacto o conocimiento más o menos directo con la cuestión. En algún libro he llegado a leer que la represión de Stalin afectó poco más o menos a casi todas las familias del país… parece ser que los rusos (en teoría se encuentran entre los principales afectados) no lo ven así, ni de cerca. Evidentemente los datos de esta encuesta no sirven para establecer la medida de la supuesta represión durante la época de Stalin, que alguien afirme conocer en su familia a víctimas de la represión es muy poca información, aunque eso sí, los datos sirven al menos para desmontar teorías absurdas y sin ninguna base histórica, que hablan de la “población aterrorizada” y majaderías por el estilo.

– Como suele ser tradicional, cada año se eleva el porcentaje de los que tienen una visión positiva de Stalin, este año ha llegado al 26% (otras encuestas difieren y hablan de un porcentaje mucho mayor, pero bueno, centrémonos en esta). Y ha continuado la tendencia al descenso de encuestados que muestra su rechazo a Stalin, que por primera vez es, en una encuesta realizada por este centro, inferior al de los que tienen una visión positiva, y que son el 24% de los encuestados. El porcentaje de aquellos que tienen una imagen positiva de Stalin es más alto entre los mayores (40%) y los simpatizantes del Partido Comunista de la Federación Rusa (41%). Por el contrario, los que tienen peor imagen de Stalin son los simpatizantes de Rusia Unida (28%) – no lo olvidemos, el partido en el poder, actualmente, en Rusia.

– La mayoría de los encuestados tiene una imagen negativa de la “desestalinización” (45%), esta opinión destaca especialmente entre los simpatizantes del Partido Comunista de la Federación Rusa (59%) y el Partido Liberal Demócrata de Rusia (51%, es el de Zhirinovski), así como entre los mayores (50%) y los comprendidos en edades de 35-44 años (53%). Por el contrario solo el 26% de los encuestados se muestra favorable a la desestalinización (magro resultado teniendo en cuenta la presión de la propaganda y la cantidad de dinero que se gastan algunos para presentar a Stalin como una especie de Saurón del mundo real). Especialmente es característica esta opinión entre los simpatizantes de Rusia Justa (31%) y de Rusia Unida (34%). Sin embargo, es destacable que ni siquiera entre los que afirman haber tenido víctimas de la represión en sus familias, es dominante la opción favorable a la desestalinización, sino que se impone también una idea negativa de este proceso (46% frente al 30%). Este último dato me parece muy relevante.

Sello con la efigie de Stalin. Kirguistán, 2005. Fuente: Wikipedia

Pero más que dar yo una charla, dejo las tablas de resultados y que cada cual juzgue como le parezca. En algún caso menciono algún detalle tras la tabla correspondiente.

TABLA 1

¿Hubo entre sus parientes alguna víctima de las represiones de los años 30-40? en % (por año)
  2006 2011
Sí, sé bastante del asuntos por los relatos y archivos familiares (cartas, fotos) 10 10
Sé que entre mis familiares hubo represaliados, pero no conozco los detalles 17 14
Ninguno de mis parientes sufrió algún tipo de represión 47 46
No sé si entre mis parientes hubo alguna víctima de la represión o no 23 26
Es difícil responder a esta cuestión 4 4

TABLA 2

De entre estas dos opciones, ¿con cuál se siente más identificado?
  TOTAL Simpatizante de los siguientes partidos
PCFR PLDR Rusia Justa Rusia Unida Otros Ningún partido
La desestalinización es solo un mito, una palabra vacía que no tiene ninguna relacción con los problemas que debe afrontar el país, solo lleva a limitar la libertad de palabra y a deformar la conciencia histórica de los rusos, y además de manera tendenciosa 45 59 51 39 39 48 50
La desestalinización es una medida muy oportuna, Rusia no podrá avanzar, desarrollarse con éxito, si no se dá cuenta de los errores del pasado y los reconoce oficialmente. Y es el estado quien debe hacerlo 26 23 19 31 34 38 18
Es difícil responder a esta cuestión 28 18 30 30 27 14 32

NOTAS: PCFR – Partido Comunista de la Federación Rusa, PLDR – Partido Liberal Demócrata de Rusia.

Es curioso que dentro de las opiniones favorables a la desestalinización el porcentaje de partidarios de esta opción entre los simpatizantes comunistas es mayor que entre los del Partido Liberal Demócrata, o que entre los que no muestran ninguna preferencia, aunque entre las opiniones contrarias a la desestalinización el porcentaje mayor se de entre los comunistas. Esto muestra quizás hasta qué punto la propaganda antiestalinista ha calado en ciertos sectores que se consideran comunistas o simpatizantes. Es, cuando menos, un dato curioso.

TABLA 3

De entre estas dos opciones, ¿con cuál se siente más identificado?
  TOTAL ¿Hubo entre sus parientes alguna víctima de las represiones de los años 30-40?
No No lo sé
La desestalinización es solo un mito, una palabra vacía que no tiene ninguna relacción con los problemas que debe afrontar el país, solo lleva a limitar la libertad de palabra y a deformar la conciencia histórica de los rusos, y además de manera tendenciosa 45 46 50 39
La desestalinización es una medida muy oportuna, Rusia no podrá avanzar, desarrollarse con éxito, si no se dá cuenta de los errores del pasado y los reconoce oficialmente. Y es el estado quien debe hacerlo 26 30 24 28
Es difícil responder a esta cuestión 28 24 26 32

Aquí hay otro dato muy interesante a destacar, y es, como se ha indicado anteriormente, que la oposición a la desestalinización está presente incluso entre los que afirman haber tenido en la familia víctimas de la supuesta represión de Stalin. Entre ellos, el 46% ven de manera negativa el proceso de desestalinización frente a solo un 30% que lo ven de manera positiva. Esto, evidentemente, de por sí no tiene por qué indicar nada respecto a la época de Stalin, simplemente quizás indica que para muchos, la propaganda de la “desestalinización” va dirigida en realidad a ocultar los problemas reales del país en la actualidad, a desviar la atención, por ejemplo, y por eso lo rechazan. Seguramente hay varias explicaciones a esto (incluyendo la que he indicado), pero en cualquier caso es un dato muy llamativo.

TABLA 4

En su opinión, ¿el papel de Stalin durante su gobierno fue más bien positivo para el país o más bien negativo?
  2007 Enero 2011 Abril 2011
Más bien positivo 15 23 26
Más bien negativo 33 27 24
De igual manera positivo y negativo 37 38 39
Es difícil responder a esta cuestión 14 13 12

Otra cuestión importante aquí, en esta tabla, es que la valoración positiva de Stalin es muy superior a lo que parece, en realidad alcanza el 65% de los encuestados,  un 26% que tienen una imagen positiva, 39% que la tienen a la vez positiva y negativa, es necesario indicar este dato, porque la propaganda antiestalinista es bastante agresiva e intenta dar una imagen de Stalin como el mayor criminal de la historia, o incluso peor que Hitler, por supuesto cualquiera que sea capaz de dar el menor crédito a chorradas semejantes demuestra no tener la menor idea de historia, pero por desgracia, hay muchos, algunos incluso con título universitario. El hecho de que alguien se plantée una imagen más neutral y moderada de Stalin (que supone reconocer los lados oscuros de su gobierno, pero también la otra cara, la de los éxitos y la del lado positivo) es ya desde luego algo que se opone a la imagen maniquea, falsa  más propia de una mala película norteamericana o de una novela de fantasía, que de una opinión seria y fundamentada sobre los hechos.

Feliz Día de la Victoria

Cartel para el Día de la Victoria. Vologda, mayo 2011. (Fuente: http://epic-hero.ru/2011/05/15/stalinobus/)

Mitos estonios sobre la “ocupación soviética” – 1ª Parte

Texto del historiador ruso A. Dyukov:  “Эстонские мифы о ‘советской оккупации'”, editado en su blog:  http://a-dyukov.livejournal.com/56263.html (son apuntes sobre el libro homónimo del mismo autor). Nota:  esto no es la traducción exacta, sino solo un resumen de la primera parte del texto).

El periodo de junio de 1940 al verano de 1941 es llamado en la historiografía estonia “Primera Ocupación Soviética”. Según la versión oficial actual estonia, que no es más que mera propaganda, tras la incorporación del país a la URSS, se desató una campaña de terror contra la población local.

Los historiadores estonios establecen la siguiente división de los acontecimientos de esa “primera ocupación soviética”:

– represión desde la inclusión de Estonia en la URSS hasta la deportación de junio de 1941.
– deportación de junio de 1941
– represión durante los primeros meses de la guerra hasta la ocupación del ejército alemán

Veamos un poco en detalle estos tres periodos.

1. Hasta la deportación de junio de 1941.

Los historiadores cuentan todo tipo de masacres, fusilamientos, arrestos masivos, etc. Se caracterizan por un carácter masivo. Tienen como objetivo exterminar a la élite nacional estonia y mantener a la sociedad en el terror. A nivel oficial, en Estonia se habla de “Genocidio del pueblo estonio” (así aparece en el “Libro Blanco”).

Sin embargo los propios datos de los historiadores estonios no cuadran mucho con el término “genocidio”. Según el propio Mart Laar, historiador y primer ministro en dos ocasiones, durante el primer año de ocupación fueron arrestadas unas 8 mil personas. De ellas 1950 fueron condenadas a muerte (todavía en Estonia).

Pero hay otros datos y no concuerdan con estos. Por ejemplo en el trabajo “Reseña del Periodo de la Ocupación”, distribuido por la página web del Museo de la Ocupación de Estonia, se habla de 1000 personas arrestadas en 1940 y de unas 6000 en 1941. La gran mayoría de ellas fueron declaradas culpables y enviadas a campos a otros territorios de la URSS, donde morirían en su mayoría o serían ejecutadas.

Según esos mismos datos, en 1940 250 personas fueron condenadas a muerte en Estonia. Y en 1941 lo fueron 1600.

Como vemos, los historiadores estonios aceptan un número de entre 7-8 mil detenidos y de ellos 2 mil condenados a muerte.

Perdón, pero eso no es una represión masiva. Y ni mucho menos genocidio. Que a detener durante un año al 0,6 o 0,7% de la población lo llamemos genocidio no deja de ser cuanto menos una exageración brutal.

Pero es que además los datos que manejan los historiadores estonios son también muy exagerados. Podemos comparar esos datos con los que se encuentran en el Fondo de los Archivos del NKVD-MGB.

Veamos en primer lugar los condenados a muerte. Según los historiadores estonios entre 1940-41 fueron alrededor de 2000 en Estonia. Sin embargo, según los estudios del historiador Oleg Mozojin en 1940 en toda la URSS fueron condenados a muerte 1863 personas. En 1941 ese número subió a 23786, de ellos 8 mil lo fueron por motivos políticos. Pero hay que tener en cuenta que la gran mayoría de las condenas a muerte de 1941 tuvieron lugar después de la invasión nazi.

Si calculamos solo los condenados a muerte en toda la URSS durante el periodo de la “primera ocupación soviética de Estonia” (junio 1940-julio 1941), encontramos que la cifra de condenados a muerte en toda la URSS oscila entre 2 y 3 mil.

Parece difícil de creer que todos fueran estonios. Sobre todo si tenemos en cuenta que junto a Estonia, también hubo procesos similares en Lituania y Letonia y también se incorporó a la URSS Ucrania Occidental y Besarabia. ¿O acaso en todas las demás repúblicas de la URSS, a excepción de Estonia hubo una moratoria en la pena de muerte?

Las cifras que muetran los historiadores estonios no son fiables. De hecho en su mayor parte son absurdas. Y hasta los propios historiadores estonios lo perciben así, de hecho en el mencionado trabajo colectivo “Reseña del Periodo de Ocupación” se mencionan también cifras mucho más lógicas. Por ejemplo se menciona que las condenas a muerte en Estonia en 1940-41 no fueron los juzgados civiles los que las impusieron, sino los tribunales militares, en un principio solo el tribunal de la Región Militar de Leningrado, y después el Tribunal Militar del NKVD de la Región del Báltico. Además junto a esto, también actuó el Consejo Personal del NKVD de la URSS. En total, entre 1940 y 1941 en Estonia según los datos de los diversos tribunales locales, solo fueron condenados 300 personas, la mitad de las cuales lo fueron además después de la invasión alemana. Con lo cual los propios autores del “Reseña” considera que en Estonia, desde junio de 1940 hasta julio de 1941, fueron condeandos a muerte 150 personas. El autor, Dyukov reconoce que no sabe si esa cifra es correcta o no, ni de dónde ha salido realmente, pero dice que es bastante más lógica que las otras cifras que se dan, porque no contradicen los resultados totales.

Por supuesto se encontrará gente que dirá que la ejecución de 150 inocentes es un crimen, un crimen del que es culpable el Kremlin. Pero a esa gente se le pueden decir dos cosas. En primer lugar que la diferencia entre 150 ejecutados y 1950 es abismal. Y de hecho, si no existiera esa diferencia los historiadores estonios no tendrían que falsificar las cifras. Y en segundo lugar ¿quién ha dicho que sean inocentes?

NO quiero entrar en la discusión de si hubo condenas a muerte en la URSS a inocentes (estoy seguro de que las hubo), ni de cuántos de los ajusticiados fueron inocentes o culpables. Tengamos en cuenta solo quiénes fueron condenados por los tribunales militares soviéticos en Estonia. Esto podemos hacerlo gracias a los historiadores estonios, que en el 2006 publicaron en Tallinn el libro “Estonia 1940-45”, en el que aparece una lista bastante detallada, aunque cierto que incompleta, de las personas que fueron condenadas a muerte.

Por ejemplo tenemos el caso de dos estonios, condenados el 11 de diciembre de 1940 a pena capital por el el tribunal militar PribOVO, se trata de Aleksandr Pilter y Velo Vesiloo. Ambos nacidos en 1919, ambos participantes en la organización territorial local número 22 del Ejército Rojo. Desertaron e intentaron huir a Finlandia. ¿Cómo podemos decir que no son culpables?

Otro caso: Vladímir Lebedev, condenado el 5 de enero de 1941. Oficial blanco, combatiente en el ejéricto de Denikin, y desde 1932 confidente de la policía secreta estonia en Petseri. ¿También este era inocente?

Arved Laane, comandante de la unidad 42 de fusileros del cuerpo 22 del ejército estonio. Robó 5000 koronas, intentó ocultarse, pero fue arrestado en un restaurante. ¿Otra ovejita inocente?

Piter Taranado, antiguo oficial del ejército zarista, después de la revolución, comandante de la 2 Unidad de Petrogrado del Ejército Rojo. Se pasó a los blancos y luchó en el ejército del general Yudenich, en Estonia colaboró con la policía política local y en la época de la Guerra Ruso-finesa, 1939-40 se preparó para pasar a Finlandia para luchar contra los bolcheviques.

Evald Madisson, agente secreto de la policía secreta estonia y después de la incorporación de Estonia a la URSS, colaborador secreto de la NKVD. Ocultó a la NKVD que había trabajado en la policía política secreta. Además entregó falsas informaciones a su jefe de la NKVD.

Jans Pedak, combatiente estonio, caballero de la Cruz de la Libertad. En el periodo de la denominada “Guerra por la Independencia”, en 1919, comandó una unidad que se encargaba de fusilar a los soldados del Ejército Rojo capturados.

Yo (Dykov) he citado solo una página de la lista, pero la imagen que queda está clara. En primer lugar, no todos los fusilados (ni detenidos) eran estonios. Lo cual desmonta cualquier concepción sobre el “genocidio”. En segundo lugar considerar estos ajusticiamientos como arbitrarios y sin fundamento, es, cuando menos, bastante complicado.

(Fin de la primera parte, cuando pueda iré posteando las siguientes)

La desestalinización: coartada para las élites en el poder y los fascistas

En los últimos tiempos no para de hablarse en Rusia del estalinismo y de la necesidad de la desestalinización. Se han escrito numerosos artículos en prensa o internet mostrando diferentes posturas sobre la cuestión. Uno de los que más me ha gustado ha sido la entrevista que le ha hecho el portal de noticias ruso REGNUM al politólogo ucraniano Andrei Manchuk. El experto muestra muy a las claras cuál es el significado real de la desestalinización. Os dejo aquí, traducido al español, el artículo de REGNUM, merece la pena.

http://www.regnum.ru/news/fd-abroad/ukraina/1393831.html

La “Desestalinización” – intento de crear una coartada para las élites en el poder y los nazis de hoy en día.

Como ha mostrado la experiencia ucraniana, la llamada “desestalinización”, en la práctica tiene muy poco en común con el contenido expresado por el término. Sobre este asunto el corresponsal de la Agencia de Noticias REGNUM en Kíev le ha preguntado, hoy, 12 de abril, al experto politólogo ucraniano Andrei Manchuk.

“A los iniciadores de esta campaña no les interesan las cuestiones históricas – ellos simplemente lo están usando para conseguir sus objetivos políticos en marcha. Cuando los políticos ucranianos muestran sus rostros empapados en lágrimas en recuerdo de las víctimas de la catástrofe del hambre o de la represión estalinista, en absoluto se guían por la necesidad de restaurar la justicia histórica, o por los intereses insoslayables de su propio pueblo. Y es que en los veinte años que llevamos de reformas de mercado, Ucrania, sin ningún Stalin, ha perdido más de seis millones de ciudadanos, y la mayoría de sus habitantes han quedado sumidos en la espiral de pobreza como resultado de la continua crisis social.

Además, los procesos de degradación social en la esfera socio-económica y cultural, en todos estos años, han estado acompañados de frases rimbombantes sobre la lucha con las consecuencias del pasado soviético” – subrayó el politólogo.

“En este sentido oculto de la modernidad, los eslóganes de la “desestalinización” parecen la lucha sin sentido contra los fantasmas del pasado. Sin embargo, de hecho, sus iniciadores persiguen objetivos políticos muy pragmáticos. La campaña ideológica antisoviética – a la cual, en última instancia, pertenece la “desestalinización” – está llamada a justificar la política criminal de las élites post-soviéticas, que ha llevado a una catástrofe social y a la pauperización de las masas populares. Pues ante los crímenes inventados o reales de la época soviética, exagerados por los propagandistas oficiales en los medios de comunicación, nuestra realidad, con la omnipotencia de los oligarcas, la impunidad de los burócratas y “guardianes de la ley”, y la completa indefensión emanada del poder del pueblo, parece no tan lamentable y desesperanzada. Y los tormentosos debates históricos siempre permiten desviar la atención de la situación de crisis en el país”, sigue su razonamiento Manchuk.

Y añade el experto: “En lugar de intentos de un análisis crítico y objetivo de la historia de la URSS por parte de la sociedad, se ha enquistado una concepción propagandística bidimensional sobre una época de mal absoluto, en comparación con la cual todos los males de nuestra actualidad “post-totalitaria” palidecen. Precisamente en esto reside el significado de la propaganda anticomunista. Volviéndose contra el pasado, en realidad sirve de arma de lucha por el futuro de Rusia y de Ucrania. La retórica anticomunista está dirigida no contra el sujeto imaginario enmarcado en la época soviética pasada. Sino que sitúa su objetivo en desacreditar deliberadamente cualquier otro proyecto de izquierdas para la reforma de nuestra sociedad, alternativo al proyecto actual de mercado y liberal burgués. Y al mismo tiempo, debilitar en nuestra conciencia las consecuencias palpables de su dominio de dos décadas en el espacio post-soviético.

Además de eso, la “desestalinización” crea una coartada histórica para actuales nazis de diferentes tendencias. Pues en última instancia, justifica la lucha contra “la URSS totalitaria”, que emprendieron sus líderes ideológicos – en sentido amplio, desde la OUN (Organización de Nacionalistas Ucranianos) y la UPA (Ejército Insurgente Ucraniano) hasta el ROA (Ejército Ruso de Liberación).

Es importante señalar, que las consignas de “desestalinización” han reunido, de manera al menos aparentemente paradójica a los partidarios de ideas liberales y fascistas , en la lucha contra las “graves consecuencias” del pasado soviético. Precisamente por eso las iniciativas anticomunistas de los activistas liberales en Rusia y Ucrania encentran un ardiente apoyo de los ultraderechistas. En Ucrania se reunieron en torno a Yuschenko, Timoshenko y Tiagnibok, y no hay razón para suponer que algo así no se repetirá en Rusia”.

La manipulación de la historia y el culto al nazismo en el Báltico (a propósito de un libro)

Un interesante artículo de la revista húngara “Eszmélet” (ya mencionada en alguna ocasión en este blog), en el que con la excusa de la crítica a un libro de historia, se nos muestran los intentos de manipular la historia en los países bálticos, llegándose incluso al punto de justificar el nazismo, como contraposición a la brutal demonización de la URSS.

El libro en cuestión es “The Anti-Soviet resistance in the Baltic States”. Vilnius. Genocide and Resistance Research Centre of Lituania. 2006. Y fue editado en su día con la colaboración de varias instituciones “científicas” de los tres países bálticos.

El autor del artículo húngaro es László Nagy y el título del texto es: “La historia castrada. El síntoma de la weimarización báltica”. Y se puede encontrar aquí, en la página de la revista Eszmélet, en versión original. El artículo fue publicado en el número 81 de la citada revista, primavera del 2009.

He aquí un resumen del artículo:

¿Cómo se vuelve propaganda la ciencia de la historia? Esta cuestión se plantea ya sea intencionadamente o no al leer el volumen de estudios históricos publicados en inglés y dirigido a los países occidentales, por uno de los institutos de historia lituana más destacados: El centro de investigación de la Resistencia y el Genocidio Lituano. La edición, con el título “La resistencia antisoviética en los estados bálticos” es uno de los síntomas de la actividad destructora de la identidad que refuerza el olvido colectivo y la memoria selectiva, y refleja la simplificación de pensamiento público y de visión de la historia tras la caída del comunismo.

(…)

El volumen, que analiza a grandes rasgos la historia de las repúblicas soviéticas bálticas y la resistencia antisoviética, sencillamente ni siquiera tiene en cuenta la ocupación alemana y la resistencia antifascista. Si lo hiciera, inmediatamente se vendría abajo toda su “heroización” de los movimientos antisoviéticos.

[El libro ha sido escrito por importantes historiadores], solo se sale de la lista Mart Laar, que escribe sobre los “hermanos del bosque” estonios, primer ministro de la República de Estonia. Entre todos los autores, Laar es el único que ha “olvidado” escribir las fuentes en las notas a pie de página. Como político le podría ser perdonable, pero Laar ya dice al principio que ha sido el autor del primer trabajo global sobre el movimiento de los Hermanos Del Bosque (publicado en 1992 en estonio en Tallinn) (…). Otro de los problemas que se plantea es que sus fuentes se basan en conversaciones y recuerdos de ciertas personas, y también en uso de ciertos materiales de archivo. La historia oral es un hecho indispensable para alcanzar el mayor grado de objetividad, pero exige, en cualquier caso una postura crítica, y solo entonces es de verdad efectiva. Sin embargo, por desgracia, en el escrito del primer ministro falta una crítica seria de las fuentes.

(…)

El estudio mas completo es sobre la historia de Letonia, aunque la parte más extensa es sobre Lituania, casi la mitad del libro. Solo en el caso de Letonia se habla de la ocupación alemana (por Vineta Rolmane, de una universidad letona), así como de la relación entre la iglesia católica y la resistencia antisoviética, que trata hasta 1990. El bloque temático lituano solo lo trata hasta 1967 y en el caso de Estonia, no sabemos nada de la actividad del clero en el movimiento de resistencia antisoviética.
(…)

Cuando se habla de la oposición contra el régimen soviético en Lituania, Arvydas Anasaukas plantea un extenso estudio de las fuentes … pero solo de las que le interesa. Por ejemplo no menciona obras que contradicen la imagen del movimiento de resistencia que él quiere dar, por ejemplo “El libro negro desconocido”, publicado en la época soviética, editado por Ilia Érenburg y que documenta la eliminación sistemática de la población judía de los territorios soviéticos por los alemanes. La fuente de todos los males es la dictadura “comunista”. Y calla que los guerrilleros anticomunistas asesinaron de la manera más brutal e inhumana a casi toda la población judía y gitana del Báltico.

El autor no se pasa al bando del antisemitismo abiertamente, pero no menciona los crímenes nazis – no al nivel que debería teniendo en cuenta su gravedad. Es más, cuando compara los dos regímenes, el nazi sale mejor parado. Sería de esperar que los autores del volumen rechazaran y criticaran el salvajismo de la resistencia. Pero parece que los nuevos estados nacionales de Europa Oriental han encontrado en la oposición de extrema derecha, filofascista y “nacional” su ideología legitimadora.

La colección de artículos solo valora la ocupación alemana como el daño a la independencia nacional de los estados bálticos, sin mencionar siquiera la liquidación de la población judía o gitana.

El primer texto, de Valentinas Brandisauskas parece incluso justificar la organización filogermana lituana creada en 1940 en Berlín, el LAF (Frente de Activistas Lituanos), y a su milicia creada en 1941, el TDA (Defensa del Trabajo Nacional). Primero mostrando que su objetivo principal era la liberación de Lituania, y en segundo lugar, que sus miembros pertenecían a un amplio espectro político, desde la socialdemocracia hasta la extrema derecha. Pero el autor olvida que muchos comunistas y socialistas se unieron al movimiento nacionalsocialista y desde ese momento daba igual cual hubiera sido su pasado, sino que lo importante es lo que hicieron en esa época sangrienta.
Cuando caracteriza al dirigente de la LAF, Kazys Skirpa, se menciona que su tesis principal era que solo Alemania sería capaz de liberar Lituania de la ocupación bolchevique. Skirpa creía en el eslogan nazi de la reorganización de Europa tras la guerra. Y pensaba que la restauración del estado lituano estaba unida a los objetivos nazis. Tanto en sus declaraciones, como en sus programas podían verse sus principios: culto al dirigente, nacionalsocialismo, alejamiento de los judíos de la vida política y económica, etc. Pero no considera que el antisemitismo de Skirpa fuera algún crimen. Mientras que menciona positivamente las acciones antisoviéticas y de desarme de las unidades del Ejército Rojo en junio de 1941, en el momento del ataque alemán, no menciona ni un solo pogrom contra los judíos o gitanos.

La población judía lituana fue eliminada casi en su totalidad. Para finales de 1941 quedaban solo 40 mil judíos de 220 mil, y todos encerrados en guetos, y después, en 1943-44 fueron asesinados al hacer explotar los guetos, o deportados a campos de concentración. Así, finalmente solo 8 mil judíos lituanos sobrevivieron a la guerra. Viktor Kutorga, médico oncólogo y antifascista, menciona la tragedia que se vivió en Vilnius los primeros días, en junio de 1941, en “El desconocido libro negro”. “Los guerrilleros irrumpieron en las casas de los judíos, asesinaron a los hombres, a las mujeres y a los niños y luego robaron los bienes de las víctimas. El 30 de junio, en un solo día, en la fortaleza de Vilnius fueron asesinados 5 mil judíos, principalmente intelectuales. Los verdugos aquí fueron lituanos, elegidos por los alemanes para la tarea. Obligaron a los judíos a desnudarse, a que se tumbaran en el suelo y luego disparaban ráfagas de ametralladora sobre ellos. (…) El 29 de octubre, en el gueto de Kaunas, donde había 28 mil judíos, pusieron en marcha a las 5 de la mañana a 10 mil hombres, a la novena fortaleza, donde fueron todos asesinados al día siguiente. Especialmente afectó a los intelectuales. (…) Cualquiera que pasaba por allí podía ver los fusilamientos.

En otoño de 1943 soldados húngaros y de las SS tomaron la tarea de acabar con los judíos que quedaban. El 27 de octubre de 1943 los alemanes eligieron a 3.500 mujeres junto con sus hijos y los llevaron a la estación. Allí separaron a los hijos de las madres y los envenenaron. Los niños murieron allí, a la vista de sus madres. Luego golpearon a las madres y las torturaron, por ejemplo clavándoles agujas ardiendo bajo las uñas. Cuando perdían el conocimiento las colgaban de un árbol. Pero tenían cuidado de que no murieran, si veían que estaba a punto de morir las bajaban. Al día siguiente quemaron en la hoguera a los padres. Desnudaron a las madres y siguieron torturándolas.

Junto a los alemanes y sus aliados (entre ellos húngaros), también la población local se encargó de exterminar a los gitanos. De los 300 mil gitanos exterminados en los territorios soviéticos, 10 mil lo fueron en Lituania, lo que representaba la práctica totalidad de la población gitana de Lituania. Hasta hoy en día Hungría, por ejemplo, no ha pedido perdón por los judíos y gitanos exterminados, de hecho ni siquiera es algo conocido por el público.

También la letona Vineta Rolmane hace incapié en la ocupación alemana, sin examinar los crímenes de guerra y contra la humanidad. El ministro imperial (Ostminister) de los territorios ocupados orientales (Ostland), era el famoso teórico de la teoría de las razas, Alfred Rosenberg, supeditado a él estaba Otto Dreschler, Comisario General de Letonia. Aquí, después de que la población aceptara la llegada de los alemanes con alegría, rápidamente se hizo dominante el rechazo hacia los nazis (eso dice Vineta). La actividad de los guerrilleros que luchaban contra los comunistas está justificada como la justa revancha frente a los agravios. Con eso el libro deja atrás el mínimo democrático, que considera la victoria de los aliados frente a los nazis un hecho indiscutiblemente positivo. Además de callar el hecho del holocausto, describe los diferentes grupos antifascistas, que por la falta de una coordinación común, no podían volverse efectivos (el círculo de demócratas civiles dirigido por el profesor Konstantins Cakste, creado en 1941, Partido del Centro Democrático; el Partido Obrero Socialdemócrata Letón, que realizaba actividades ilegales desde febrero de 1942; el Consejo Central Letón, creado en agosto de 1943 por representantes de partidos democráticos prohibidos; el grupo de resistencia surgido en el ejército, del general Janis Kurelis; la revista Tautas balss, editada por la Unión Nacionalista Letona; la agrupación Jaunpulki -Nuevo Ejército – de 50 jóvenes de entre 15 a 18 años que funcionó desde abril hasta julio de 1942).

Rolmane calla que de 70 mil judíos letones apenas 4 mil sobrevivieran la guerra. En los primeros meses de guerra, fueron liquidados 30 mil judíos por los Eisatzgrupp, luego en octubre de 1941, a los sobrevivientes los internaron en el gueto y hasta finales de año fueron asesinados otros treinta mil. A finales de 1943 se cerró el gueto y sus habitantes fueron llevados a Salaspils, y más tarde al campo de concentración de Stutthof.

El conmovedor relato del Holocausto letón está reflejado en el diario de la niña judía de 15 años Sejna Gram, de Preili, y también se puede encontrar en el Libro Negro Desconocido. Los 1500 judíos de la pequeña localidad de Preili fueron exterminados casi en su totalidad. Solo 6 sobrevivieron la guerra. El 9 de agosto de 1941 los nazis ejecutaron a la familia de Gram.

En Rezekne hubo un exterminio similar por parte de los ocupantes. Sobrevivieron 3 judíos de los 6 mil de antes de la guerra. Cuatro días antes de la llegada de las tropas del Ejército Rojo los alemanes quemaron o hicieron explotar más del 70% de los edificios de piedra de la ciudad.

(…)

De los países bálticos, en Letonia era donde el porcentaje de gitanos era mayor, casi todos ellos fueron exterminados. (unos 2500).

Cuando llegó la noticia del ataque alemán a la URSS, los “Hermanos del Bosque” se ocultaron en los bosques de Estonia y comenzaron la lucha contra el Ejército Rojo. Tiit Noormets, consejero de la Sección de Investigación y Publicación del Archivo Estatal Estonio, lo documenta en su estudio, sin embargo calla el holocausto. En Estonia el porcentaje de judíos era pequeño, había unos 5 mil, de ellos solo quedaban mil cuando el Ejército Soviético volvió a recuperar la región. La mayoría fueron ejecutados.

Los mil gitanos de Estonia fueron exterminados. En total, durante la ocupación alemana fueron asesinados 6 mil personas, judíos, gitanos y comunistas o simpatizantes.

Un porcentaje importante de la opinión pública de los Países Bálticos hoy en día no quiere ni darse cuenta de la existencia del Holocausto. Cuando el periódico Eesti Paevaleht organizó una encuesta sobre la cuestión, en la pregunta de si apoyaría que se estableciera un día en recuerdo de las víctimas del holocausto, el 93% respondieron negativamente. Solo un 7% lo aprobó.

El grado de la solidaridad social por los criminales de guerra nazi lo demuestra el hecho de que después de la caída del comunismo, ni siquiera en un caso alguno de ellos ha pagado por sus crímenes. Contra doce emigrantes lituanos en los EEUU, criminales de guerra, se inició un proceso judicial, pero 11 de ellos regresaron a Lituania con la caída del comunismo, entre ellos Alaksandras Lileikis, un alto cargo de la Policía Secreta Lituana (Saugumas), y su suplente, Kazys Gimzaukas.

El juicio solo pudo comenzar cuando por su estado físico ya no podían presentarse ante el tribunal. El primero murió antes de concluir el juicio. El segundo fue condenado, pero debido a su mal estado de salud no cumplió la condena.

Tras la caída del comunismo, en 1991, el gobierno lituano ha perdonado a numerosos criminales nazis perseguidos por el Centro Simon Wisenthal.

Del 36 Escuadrón de Seguridad Estonia, que en agosto de 1942 participó en la matanza de Novogrudok, en Bielorrusia, quedan vivas aún 16 personas, que fueron condecoradas por sus actos en diciembre de 1942. La Oficina de Policía de la Seguridad el Estado rechazó la petición del Centro Simon Wiesenthal para juzgarlos afirmando que no había pruebas para hacerlo, rechazando la opinión del Tribunal Internacional Estonio para la Investigación de Crímenes contra la Humanidad y del único testigo sobreviviente.

En la opinión pública de los países bálticos dominan dos grandes errores:

1. De entre los crímenes nazis y comunistas, los segundos son más graves. No se pueden perdonar los crímenes de los segundos y todos los días hay que recordarle a la sociedad la tragedia.

2. Los judíos son los enemigos de la nación y se los considera a todos comunistas.

El ejemplo más evidente de esta esquizofrenia nacional es Tomas Venclova, poeta lituano que vivió mucho tiempo en la emigración, historiador de la literatura, lingüista, dramaturgo, ensayista y traductor. Su padre, Antanas Venclova, fue un alto funcionario de la época comunista, consejero del pueblo de educación, uno de los escritores más destacados del país, autor del realismo socialista. Tomas ha rechazado hasta tal punto su pasado comunista que en muchas cuestiones sus ideas son nazis. Y Tomas dice también que “no envidio a los dirigentes lituanos de la época, a los que la historia les ofreció solo la posibilidad de poder elegir etre Hitler, Stalin y la muerte.

(…)

La ciencia histórica ha sobrepasado sus propias fronteras, se ha hundido al nivel de la propaganda política y no vemos que ese caída pueda ser detenida. No se distinguen los rasgos de una escritura de la historia objetiva que pudiera salvar la ciencia de la trampa de la weimarización.

http://www.eszmelet.hu/index2.php?act=period〈=HU&item=1150&auth=Nagy%20L%C3%A1szl%C3%B3:%20&info=Eszm%C3%A9let%20foly%C3%B3irat,%2081.%20sz%C3%A1m%20%282009.%20tavasz%29